ODALISCA EN GRIS

“Grisalla: técnica pictórica basada en una pintura monocroma que produce la sensación de ser un relieve escultórico. Fue puesta de moda por diversos pintores en el siglo XIV, quienes la emplearon en bocetos y dibujos preparatorios para lograr un efecto de relieve mediante un claroscuro muy matizado, haciendo diversas gradaciones de un solo color, generalmente gris o amarillo oscuro, buscando un color lo más cercano posible al de la piedra.”

Fue difícil conseguir entradas para ver la exposición de Ingres en el Museo del Prado. Hacer cola en la taquilla, esperar a la hora asignada para entrar a la exposición temporal, más colas… Oh, no, al entrar la gente se amontona delante de las primeras obras, claro, todos hemos entrado juntos. Corro, me adelanto a la turba y poco a poco, como por embrujo la gente se diluye, los cuadros aparecen casi íntimos, sublimes, sólo para mí. Me cuesta concentrarme, voy de una obra a otra con prisa, con miedo a que la gente las descubra. Apenas leo los rótulos, me bebo los cuadros, me los como. Algunos me fascinan como el del señor Bertin. El retrato de aquel hombre es tan realista que casi puede hablar. No, no casi, ese hombre habla, me dice que mire a la izquierda y descubro un dibujo de su mujer. Él se ríe en silencio, yo también, la señora Bertin apenas cabe en su propio retrato, tiene bigote y cara de malhumor, buena venganza del maestro Ingres.

ingres-louise-fracois-bertin Ingres_Madame_Louis_Francois_Bertin

Sigo apresurada por las salas: ¡Va, va, venga que vienen todos!, ya los oigo… Entonces la veo, veo “La Gran Odalisca” la mujer con la espalda imposible. Es pura sensualidad, dan ganas de acariciarla, de comprobar la textura de su piel de melocotón, no, no la toco, desvío la vista para no hacerlo, pero ¿qué es eso? al lado, justo a su lado ¿Es un efecto óptico? Justo a su lado hay una copia en gris. Me atrapa, me deslumbra su claroscuro, ya no oigo nada, ya no corro, estoy tan petrificada como ella, el gentío me alcanza y se agolpa rozándome delante de la odalisca en color. Es un estudio que no está terminado, perteneció a la colección de su viuda Madame Ingres, de soltera Ramel. Es idéntica a la otra, pero esta no tiene joyas, ni abanico, ni pipa humeante, ni hay adornos superfluos en la estancia que la acoge. No, no es una odalisca. Es una mujer que se muestra de espaldas, pero que mira el mundo a la cara. La  mujer silente que desprecia fama y fastos para ser únicamente ella. La mujer en blanco y negro que es capaz de convertir el mármol en fuego porque sabe que guarda un secreto. El misterio de la mismísima Creación.

Jean_auguste_dominique_ingres_e_bottega,_odalisca_in_grisaille,_1824-34_ca. (1)

 

 

 

 

 

 

 

 

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