Mes: julio 2016

EL CAMALEÓN. UN POEMA DE PESSOA Y UN VÍDEO ALUCINANTE.

No soy igual en lo que digo y escribo.

Cambio, pero no cambio mucho.

El color de las flores no es el mismo bajo el sol

que cuando una nube pasa

o cuando entra la noche

y las flores son color de sombra.

Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.

Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo

fijaros bien en mí:

si estaba vuelto para la derecha

me volví ahora para la izquierda,

pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.

El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra

y a mis ojos y oídos atentos

y a mi clara sencillez de alma.

 

Poema XXIX de Fernando Pessoa.

 

¡Buenas vacaciones! Con mis mejores deseos para que disfrutéis este verano y os convirtáis en camaleones. Porque el camaleón se funde con la naturaleza y con el mundo que le rodea sin dejar de ser el mismo.

SORPRÉNDEME. PHILIPPE HALSMAN. EL FOTÓGRAFO DE LOS SALTOS.

Philippe Halsman (Riga, 1906 – Nueva York, 1979) quedó fascinado por una frase que oyó decir a Diaghilev (fundador de los Ballets Rusos) cuando un joven Jean Cocteau le preguntó que tendría que hacer para poder colaborar con él. Diaghilev le contestó: ¡Sorpréndeme!

He visto sus fotos en Caixaforum de Barcelona, más de trescientas, en las que muestra su primera época en París, sus retratos de personalidades, su delirante colaboración con Dalí y la serie de personajes famosos saltando: Jumpology.

 

Esta última fue la que consiguió impactarme. Pero no tan solo por las fotos. Sí, es muy interesante ver elevarse del suelo a un presidente de los Estados Unidos como si tuviera hilos de marioneta en los brazos, e impulsarse hacia arriba a una duquesa  ligera y segura ante la mirada asustada de su duque, y también sentir el movimiento en el retrato de una conocidísima actriz, el movimiento de su pelo rubio platino y de  los flecos de lentejuelas de su vestido; contrastarlo con su inmovilidad, con sus músculos rígidos y sus puños apretados, se ríe sí, pero cuando supo lo que Halsman pretendía con las fotos, no se volvió a dejar fotografiar así sino con muchas condiciones.

“Cuando pido a alguien que salte, su atención se dirige sobre todo al acto de saltar y así cae su máscara” dijo un día él.

Todo eso, aunque genial, en sí mismo, no fue lo que más me sorprendió. Fue la biografía del autor, el cómo empezó la historia. El entender por qué todo son fotos de saltos hacia arriba En ellos los protagonistas contienen la respiración, se impulsan hacia el cielo y suben. Son segundos, quizás un solo segundo lo que dura, pero les fuerza a concentrarse, a querer subir desatendiendo todo lo demás.

Halsman, era un estudiante de ingeniería de 22 años cuando en 1928 viajó con su familia a los Alpes austriacos para pasar las vacaciones. Un día yendo de paseo con su padre, éste tuvo un accidente y murió al caer por un barranco. Philippe fue acusado, sin ninguna prueba, de asesinato y condenado a diez años de prisión en un país en el que empezaba a despuntar el antisemitismo. Su hermana movilizó a intelectuales para liberarlo y consiguió las firmas de Freud, Thomas Mann y Enstein. Lo liberaron, pero él enfermó de tuberculosis y pidió asilo en Francia en donde probó suerte como fotógrafo. Ahí comienza la historia.

Todo empezó por una fatal caída, por un salto hacia abajo. Quizás eso fue lo que le enseñó a volar a él.

 

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UNA ESCALERA EN CRETA

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        Tiene cuatro mil años y está en Gurnia. Cumple su función como lo hizo el primer día  de su primer tiempo.

        Une la parte alta de la ciudad con la salida que lleva al mar, permitiendo a través de los siglos, sin discriminaciones, el paso a quienes la transitan, ya fueran sacerdotisas, comerciantes, procesiones ceremoniales, o ahora turistas pegados a un móvil hartos de ver piedras, de sol, y de subir y bajar por ella.

          Nadie sabe cómo se llamaba la ciudad a la que pertenece, Gurnia fue un invento que le pusieron los griegos mil años después de que su verdadero nombre se pronunciara por última vez.

        Sir Arthur Evans, con más entusiasmo que rigor, lo presupuso todo acerca de la civilización minoica que descubrió en el año 1900. Se considera la más antigua de Europa, la precursora de la griega, la romana, e incluso hay quien dice que de la fenicia, egipcia y de los asentamientos mesopotámicos, porque algunos autores le atribuyen hasta siete mil años. Quizás, sólo quizás.

        Hasta el nombre es una licencia arqueológica suya: Minoica viene de la leyenda del rey Minos sobre el que escribió Homero muchos años después de la destrucción de Creta, quizás por un terremoto o por un volcán. Nadie sabe si el monarca fue real.

         Tras años de ardua labor Sir Arthur Evans desenterró Cnosos y reconstruyó parte del palacio con mucha ilusión, pero muy poca fiabilidad. Nunca encontraron el laberinto del que hablaban los clásicos. Sólo multitud de pequeñas estancias intercomunicadas, y las famosas hachas de doble hoja “Labrys” en ellas. La palabra laberinto viene de allí.

doble hacha

         Lo que sí se sabe es que era una cultura cuyo pueblo no necesitaba defenderse de soldados ni de navegantes. Sus ciudades no tenían torres ni fortificaciones, todas tenían un carácter abierto, y en ellas apenas se han encontrado armas, sólo algunas para  uso ritual.

         Poseía tres tipos de alfabeto que todavía no han podido ser descifrados.

         Los enterramientos se efectuaban de forma colectiva en círculo  o en cuevas megalíticas. Eran sencillos tanto para el pueblo como para el rey. Nunca se han encontrado mausoleos fastuosos, ni tan siquiera se sabe el nombre de sus reyes.

         Lograron un refinamiento exquisito capaz de crear en el periodo medio, sobre el año 1400 a.c., piezas como esta:

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      Lo que más me llamó la atención, sin contar con todas las maravillas que guarda el museo de Heraklion, fue una palabra que se repite en casi todos los rótulos, en todas las explicaciones de casi todos los objetos que hay allí.

     La fotografié en inglés porque no supe identificarla en griego:

Quizás

     La escalera sigue en la hoy llamada Gurnia haciendo lo que hizo siempre, sostener las idas y venidas de sus transeúntes. Impasible a hipótesis, a dudas y a dataciones.

Quizás se ríe de nosotros porque ella sabe algo que los pobres mortales nunca sabremos. El nombre secreto de su ciudad. Quizás, sólo quizás.

VIVIAN MAIER. LA NIÑERA FOTÓGRAFA

La historia, en sí misma, ya es excepcional. En 2007, un joven investigador de la historia de Chicago, John Maloof, compra a precio de saldo en una subasta de barrio parte de las pertenencias de una anciana desconocida llamada Vivien Maier. Estaban amontonadas en cajas en un almacén porque la mujer tenía la manía de acumularlo todo: sombreros, zapatos, billetes de autobús…

Lo que Maalof no sospechaba es que entre todos aquellos objetos encontraría una caja con una increíble obra fotográfica, con más de 120.00 negativos, películas caseras y grabaciones que cambiarían la historia de la fotografía.

Vivien Maier nació en Nueva York en  1926 y se trasladó a Chicago en 1956 en donde trabajó de niñera. Cuidaba a los hijos de familias acomodadas y los llevaba a pasear por la ciudad, a los parques, yendo siempre  acompañada  de su cámara. Muchas fotos se quedaron sin revelar porque era algo que pocas veces se podía permitir. Murió en una residencia de ancianos en 2009  sola y sin familia.

Son excepcionales sus fotos de la calle  que la encumbran en la cima de la fotografía de la “América urbana”. La gente salía natural, podía mirarla a los ojos y a penas percibía que era fotografiada gracias a que usaba una cámara Rolleiflex de medio formato.

Son excepcionales las fotografías de ella misma (…y nosotros creemos que el “selfie” es algo nuevo). En ellas experimentaba con su imagen en infinidad de situaciones y lo hacía a través de los espejos y de los cristales de los escaparates callejeros.

Son excepcionales las fotos en dónde entremezcla lineas, reflejos y personas.

En 2013 Jhon Maalof  y Charlie Siskel realizaron la película “Finding Vivian Maier” que fue nominada en 2014 al Oscar al mejor largometraje documental y a los premios BAFTA.

Este es un fragmento de nueve minutos de la película en dónde el mismo Jhon Maalof  nos relata el nacimiento del mito.

 

Hasta el 10 de septiembre de 2016 se puede admirar parte de su obra en la Fundación Colectania de Barcelona. La mayor parte de las fotografías nunca habían sido reveladas, son inéditas incluso para la propia Vivian Maier.

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo

Es un libro en el que todo es puro disfrute y no sólo por su lectura ágil y divertida, sino porque te regala una visión del mundo a través de los ojos de una niña autista.

La novela de Sabina Berman narra la vida de Karen Nieto, una niña especial con capacidades diferentes, algunas de ellas geniales, que llega a ser la empresaria más importante de la industria atunera en México, pero cuya preocupación primordial es que sus atunes vivan felices y mueran sin dolor.

Karen no entiende ni justifica ninguna metáfora, no se siente humana, se siente dolorosamente viva. Culpa a Descartes de todos los problemas de nuestro mundo con respecto a la falta de respeto y sensibilidad con la naturaleza y los animales:

“Muchos años después, muchas palabras después, muchos libros después, encontré en una hoja de un libro antiguo, escrito por un filósofo francés, una oración que pone en palabras mi distancia con los humanos.

Pienso, luego existo.

La oración me dejó la boca abierta, porque es evidentemente increíble. Basta tener dos ojos en la cara para ver que todo lo que existe, primero existe y luego hace otras cosas.

…Que como los humanos viven así, creyendo que primero piensan y luego existen, piensan que todo aquello que no piensa no existe del todo. 

…En cambio, Yo nunca he olvidado que primero existí y luego aprendí, y muy trabajosamente, a pensar.

Y cada día para mí ésa es la realidad. Yo primero existo y luego, y sólo a veces, y con una lenta dificultad, y nada más cuando es estrictamente necesario, pienso.

…Esto es lo curioso. Descartes vivió en el siglo XVII y Darwin en el siglo XIX, y sin embargo los humanos siguen siendo educados por Descartes. Siguen siendo amaestrados durante las dos primeras décadas de sus vidas para pensar que son su pensamiento, y que el pensamiento es la cosa superior entre las cosas y es lo que los separa, sin remedio, de las otras especies.

Y es cierto, el pensamiento los separa de todo lo demás, pero eso es porque han sido educados por Descartes y no por Darwin.

 

Ana María Matute dijo de ella:

“Me ha robado el corazón.Rebelde, incomprendida, genial: no puedo dejar de pensar en ella.Un relato inolvidable sobre la libertad y la diferencia.”

La mujer que buceó

Es uno de los libros que he leído dos veces y si cabe con más pasión la última de ellas.

Gracias a eso he descubierto algo que me pasó inadvertido la primera vez.   Karen en su diario siempre escribe ” Yo”con mayúsculas.