EL VELO DE MÁRMOL

Pocas obras escultóricas superan en técnica y en belleza a “La Virgen del velo”. El efecto de transparencia, de suavidad  del velo casi le confiere movimiento, parece que respire a través de él. Fue esculpida  por Giovanni Strazza (1818-1875) en mármol de Carrara, uno de los elementos más duros de la tierra. Para trabajarlo se ha de ir vaciando la piedra con mucho cuidado, pero a la vez con fuerza, para no dañarla. Así es cómo define la creación escultórica Miguel Ángel Buonarotti:

« En cada bloque de mármol veo una estatua tan clara como si se pusiera delante de mí, en forma y acabado de actitud y acción. Sólo tengo que labrar fuera de las paredes rugosas que aprisionan la aparición preciosa para revelar a los otros ojos como los veo con los míos. »

Es liberar a la piedra de lo innecesario para que emerja lo esencial.

Pero a esta Madonna, que debía representar a Italia como Britania a Inglaterra o Hibernia a Irlanda, Strazza le conservó el velo que, como ella, también se ocultaba en la piedra. Y eso no sólo la liberó del mármol sino que la hizo brillar, la hizo eterna  a través de él.

“No levantes el velo pintado que los vivos llaman vida”… Así empieza la poesía de Percy Shelley “El velo pintado”. En ella se inspiró W. Somerset para escribir la novela del mismo nombre del cual se han hecho dos películas una de Richard Boleslawski en 1934  y  otra de  John Curran en 2006.

somerset

EL VELO PINTADO

 

No levantes el velo pintado que los vivos
llaman vida, aunque formas irreales represente,
imagen engañosa de aquello en que creemos,
con colores dispersos. Detrás acechan miedo
y esperanza, destinos gemelos que entretejen
sus sombras en la sima sombría y encubierta.
A un hombre conocí de corazón sensible
que levantó ese velo buscando algo que amar,
pero no encontró nada, ni tampoco las cosas
que contiene este mundo podían agradarle.
Ignorado vivía; era luz en las sombras,
una mancha brillante en esta escena turbia,
un alma que luchaba por la verdad y nunca,
como el Predicador, la pudo hallar en nada.

                           P. Shelley

El verdadero protagonista de todas esas maravillosas obras es “el velo”. En la escultura de Strazza representa  la castidad, la modestia, el duelo. En la poesía, Shelley , lo compara con la vida y advierte que tras él muchas veces no se esconde amor sino sólo miedo y oscuridad. En el libro de W.Somerset, que toma el título del poema, representa lo que oculta la verdadera naturaleza de los humanos y cómo a veces aunque caminan juntos nunca se acaban de conocer ni llegan a imaginar de lo que son capaces: “A veces el viaje más largo es la distancia entre dos personas”.

velo-pintado-1

 Todos son velos que a pesar de ser tenues, traslúcidos, sutiles, pesan.

 

 

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