ME ABURRO CONTIGO

Y es que cada día hacemos lo mismo. Levantarnos, maldecir el tiempo que hace y repasar los dolores del día.

Y es que tú siempre te quejas, pero dices que la que me quejo soy yo.

Y es que tú no me oyes, pero dices que cómo me vas a oír si yo te hablo tan bajo.

Ahora me levanto y no te encuentro. Sé que estás porque siempre que te pregunto me contestas, aunque no te vea, pero eso no me importa.¡Qué más da! si desayuno, como, ceno sola, pero contigo al lado.

No lo entiendo, porque yo era yo y tú eras tú, pero un día, sin quererlo, sin saber cómo, acabamos siendo el mismo.

Hoy en la calle te he oído toser. Me he girado y no estabas.

Eso me ha entristecido. Me ha dolido no verte, no oírte, no notarte, no poder apoyarme en ti cuando duermo.

Y te lo digo en voz baja porque sé que aunque todos me dicen que ya no estás, me oirás igual:

Te echo mucho de menos. Deseo volverme a aburrir contigo otra vez.

(Fotografía de  Vivian Maier)

Anuncios

14 comments

  1. He conocido a parejas con 50 años de matrimonio en su dulce existencia, que siguen alegrándose el día con expresiones de tierno cariño. Mi esposa y yo, a pesar de los problemas que nunca le faltan a nadie, hemos podido sortear las rocas y, gracias al buen ejemplo de tales amorosas personas y a excelentes consejos, podemos decir que a 20 años de matrimonio somos felices y no nos aburrimos.

    Apenas ayer, una señora exclamó su alegría en el seguro social ante mis expresiones de cariño por mi esposa, a quien todavía le llevo flores y con quien siempre compartimos comida, diversiones… (acaba de venir a preguntarme mi opinión sobre un asunto). Además, compartimos la misma instrucción y punto de vista respecto al futuro.

    Esto no es fácil. Requiere esfuerzo. Y también se ha de respetar la individualidad del otro e incluso todos debemos disfrutar de momentos a solas, para meditar. Lamentablemente, hoy día la mayoría de las personas opta por el mínimo esfuerzo: menos palabras, menos tiempo, menos lectura, menos cariño, menos sacrificios… Es evidente que este sistema mundial influye en nosotros y constantemente nos “reeduca” de forma distorsionada, por lo que debemos estar atentos y contrarrestar sus nocivos efectos. Y aunque muchos rechazan lo que consideran “viejos” valores, a la vez se quejan de la pérdida en aumento de “cariño natural”, y solamente siguen lamentándose sin hacer nada al respecto.

    En nuestro caso, hablo por mí, mi esposa y por muchos que conozco, nos esforzamos por poner en práctica estas palabras: “De esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama, porque nadie jamás ha odiado a su propia carne; antes bien, la alimenta y la acaricia […]. Sin embargo, también, que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa tal como se ama a sí mismo; por otra parte, la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo”.

    Un esposo amoroso recibe solamente amor, y respeto. De la misma manera que este se lo da a quien debe considerar como “su propia carne”. ¡Saludos!

    Le gusta a 1 persona

  2. Gracias Facundo por tu bello testimonio. En este post he querido hacer un pequeño (aunque triste) homenaje a las parejas que llevan tanto, tanto tiempo juntas que acaban confundiéndose el uno con el otro, que a veces discuten y se critican como niños, pero que se aman hasta más allá de la realidad y de la muerte.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.
    Un fuerte abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s