Mes: septiembre 2017

Estoy poeta (diferentes maneras de estar sobre la tierra). Begoña Abad

Aprendo cada día a desaprenderme.

No soy lo que tú ves ni lo que piensas de mi.

Ni soy lo que digo o pienso.

No hagas el esfuerzo de etiquetarme

No soy nada de eso.

Haz silencio.

Eso somos.

 

Begoña Abad es una escritora de cuentos y poeta que nació en 1952 en Villanasur del río Oca (Burgos) y vive en Logroño. Durante cincuenta años vivió una vida que —ha explicado— «no era la suya», dedicándose a cuidar a su marido y sus hijos y a hacer cosas útiles que era lo en que aquel tiempo la historia reservaba a las mujeres. También a esa edad se independizó económicamente trabajando en la portería de un edificio en Logroño. Encontró en la poesía su refugio. «Soy una abridora humilde de puertas y de almas».

Ha escrito: Begoña en ciernes , La medida de mi madre, Cómo aprender a volar y Estoy poeta.

Ha publicado diversos poemarios y su poesía ha sido incluida en diversas antologías y revistas. Ha participado en varios de los encuentros poéticos Voces de extremo en Moguer y Logroño, y fue durante ocho años vicepresidenta del Ateneo Riojano de Logroño.

Debería haberme aflojado
la conciencia
no tengo edad para
estrecheces
ni para el insomnio que
me produce la injusticia.
 
Debería vestirme de mayor
y cuidar no me contagien
la alegría
los que aún la conservan.
 
Debería hacerme un seguro
por si vivo lo suficiente
a pesar de tragar tanto
veneno.
 
Debería dejar de hacer
el amor
no vayan mis nietos
a descubrirme
y me pidan consejo.
 
Debería dejar la pancarta
de oponerme
al sistema por sistema
y a sus aberraciones.
 
Debería hacerme cómplice
de los que ganan
para comer con ellos
la sopa boba
en lugar de hacerme
una de sobre.
 
Debería dejar de escribir
poemas
que nunca verán la luz
en Hiperión
ni estarán en la lista
de los elegidos.
 
Pero dejar estas cosas,
ahora que empiezan
a gustarme,
me jode tanto…

 

El otro día conocí su poesía por casualidad, buscando información, leyendo un cuento. Pero no sé porqué estoy explicando nada. Mejor que siga hablando ella.

 

No necesito un hijo que me quiera,
ni que sea feliz, ni hermoso,
ni que triunfe y me sonría,
ni un hijo que me cuide,
me proteja, me tutele.
Necesito, simplemente,
un hijo que me sobreviva
y al que poder amar hasta el final.
Si me faltara,
¿qué haría yo con tanto amor
como me crece para él
cada mañana?


begoña abad madre

 

Y una frase de ella:

Para aprender a amar hay que nacer muchas veces.

 

Estoy poeta

La isla de los muertos de Arnold Böcklin

Hay pocas pinturas que a pesar de la armonía de su composición intranquilicen tanto a quien las contempla.

Los colores son suaves, el mar está en calma… Sí, una barca con una figura blanca estática, como amortajada, pero erecta se dirige a una isla, eso da que pensar.

Su autor Arnold Böcklin realizó cinco versiones del cuadro entre 1880 y 1886 de las que solo se conservan cuatro. Hitler adquirió la tercera versión en calidad de canciller del Reich y en un primer momento lo conservó en su casa de Berchtesgaden para luego colgarlo en la Cancillería. Ante él se retrató en una fotografía de prensa junto a Molotov, en aquella época ministro de asuntos exteriores de la Unión Soviética. Un año más tarde las tropas alemanas invadieron la URSS.

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La cuarta versión la adquirió el barón Von Thyssen, esta también se encontraba en Berlin hasta que desapareció durante la II Guerra Mundial dándose hoy en día por perdida.

Böcklin nunca dio explicaciones sobre su significado, el título: La isla de los muertos se lo debe a un marchante de arte.

Se dice de ella que influyó en Dali, De Chirico, Rubén Dario, Rilke, Rachmaninov. La obra se hizo tan popular que se reprodujo como litografía y que tanto Lenin como Herman Hesse habían tenido una de ellas decorando las paredes de sus casas.

No se sabe en que lugar se inspiró el autor para pintarla, algunos creen que fue en la isla de Isquia, otros que en la de Ponza o la de Kotor, incluso en el cementerio de los Ingleses de Florencia.

Lo cierto  es que aún sigue siendo fuente de inspiración en nuestros días.

En el cine: La isla Skull o de la Calavera, donde vive King Kong.

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En la película Furia de titanes (1981): Perseo cruzando el río Styx.

 

.Furia de titanes

En cómics como Martin Mystère:

Martin Mystere

O la versión del dibujante Milo Manara:

Isla de los muertos. Milo Manara

Incluso en la Diagonal de Barcelona, en el cruce con el Passeig de Sant Joan, hay un monumento a Verdaguer que se inspiró en La isla de los muertos como aseguraba Vidal-Folch:

verdaguer

Es un cuadro que siempre me ha impresionado y me ha atraído a la vez, y no es por la barca, ni por Caronte ni por la extraña caja adornada que porta:
 
islamuertos
Ahora lo sé. Es por los cipreses. En cualquier cementerio son los árboles los que cobijan y rodean a los muertos, pero en el cuadro de Böcklin: la isla, los hipogeos, los muros de piedra guardan y protegen a los cipreses. Todo se centra y se dirige a ellos como si fueran lo único vivo, lo único que importa.
 
bocklin
¿Qué tienen los otros árboles que no tenga yo?
Yo no soy triste,
lo que pasa es que todos me miráis con tristeza.
El ciprés del cementerio (Gloria Fuertes)

La promesa de Solivella

Allá por el año 1743 una epidemia de viruela devastó la población de Solivella, un pequeño pueblo de la Conca de Barberá en Tarragona, causando numerosas bajas sobre todo entre los jóvenes y los niños.

La gente del pueblo no sabía qué hacer, ya habían invocado a sus patrones protectores de la peste como a san Roque, san Antón, san Sebastián o a los santos San Cosme y Damián, los cuales tenían imágenes en la iglesia de Santa María de la cual eran copatrones, pero todo fue en vano, los niños y los jóvenes se seguían muriendo y eso era algo que una sociedad agrícola, que dependía de  básicamente de su futura mano de obra para sobrevivir, no se podía permitir.

Tenían que encontrar una solución mejor. Alguien pensó que por qué no dejarse de intermediarios y recurrir al mismísimo Jesucristo. En aquella época los responsables diocesanos predicaban las bondades del Sagrado Corazón de Jesús y su culto era muy popular por milagroso. Les pareció una buena opción y así lo establecieron.

Si remitían los males, cada año y a perpetuidad harían una misa solemne y una procesión por todas las calles del pueblo adornándolas con flores y en absoluto silencio. Ese día sería siempre el mismo y todo el mundo dejaría de trabajar para poder asistir y así agasajar al santísimo.

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Se eligió el 9 de septiembre porque era la fecha en la que se concentraban en el pueblo todos los payeses de esas tierras para pagar las contribuciones en grano y especies a los señores de Llorac propietarios de la villa. Aquel año la peste se acabó.

Esa tradición que en estos días ha cumplido los 274 años, aunque es probable que sea muy anterior pues la datación se basa en la fecha de los privilegios episcopales, papales y reales que seguramente se pidieron mucho después de los hechos y que se conservaron hasta la Guerra del Francés, se ha mantenido tal cual, incluso hoy en día si el 9 de septiembre cae en domingo se traslada al lunes para poder cumplir bien la promesa.

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La madrugada de ese día todos los habitantes del pueblo realizan alfombras con dibujos de colores en sus calles para que por ellas pase la procesión. En cada plaza y en muchas esquinas hombres, mujeres y niños escenifican cuadros plásticos de pasajes bíblicos contentos de tomar el relevo a todos aquellos que les precedieron.

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Este año he asistido por primera vez a esa ceremonia que renueva un pacto protector contra epidemias y desgracias de todo tipo. Una de las alfombras se solidarizaba con el dolor que hace muy pocos días sufrió mi ciudad. Sí, estaba dedicada a Barcelona.

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El Diccionario del diablo de Ambrose Bierce

Ambrose Bierce (1842 -1914 ) fue un escritor y periodista estadounidense al que se le considera heredero literario de Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Melville. Algunos de sus cuentos son obras maestras de la literatura de terror como: La muerte de Halpin Frayser, La cosa maldita, Un suceso en el puente sobre el río Owl, Un habitante de Carcosa, Un terror sagrado, La ventana tapiada, etc.

Es un maestro  a la hora de conseguir atmósferas desasosegantes, lúgubres y feroces.

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Su estilo es siempre irónico y mordaz, no en vano se ganó el apodo de «Bitter Bierce» (El amargo Bierce).  

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Una de las obras en la que lo demuestra es en el Diccionario del diablo. Contiene 998 definiciones. He aquí alguna de ellas:

Ancianidad: Época de la vida en que transigimos con los vicios que aún amamos, repudiando los que ya no tenemos la audacia de practicar.

Ayer: Infancia de la juventud, juventud de la madurez, el pasado entero de la ancianidad.

Caníbal: Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina.

Carro fúnebre: Cochecito de niños de la muerte.

Cleptómano: Ladrón rico.

Cobarde: Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.

Dentista: Prestidigitador que nos pone una clase de metal en la boca y nos saca otra clase de metal del bolsillo.

Fanático: Dícese del que obstinada y ardorosamente sostiene una opinión que no es la nuestra.

Historia: Relato casi siempre falso de hechos casi siempre nimios producidos por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios.

Médico: Alguien a quien lanzamos nuestras súplicas cuando estamos enfermos, y nuestros perros cuando nos hemos curado.

Nepotismo: Práctica que consiste en designar a la propia abuela para un cargo público, por el bien del partido.

Peligro: Bestia salvaje que el hombre desprecia cuando está dormida, y de la que huye cuando despierta.

Prójimo: Aquél a quien no está ordenado amar como a nosotros mismos, pero que hace todo lo posible para que desobedezcamos.

Urraca: Ave cuya inclinación al robo ha sugerido a algunos la posibilidad de enseñarle a hablar.

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Es una obra interesante e irónica que recomiendo leer, siempre y cuando uno esté dispuesto a no ofenderse y a pasar por alto la provocación que suponen algunas de las definiciones ( que no incluyo aquí) muchas de ellas inaceptables en nuestros días.

No, no es un diccionario satánico, en este el libro el demonio es él.