Mes: diciembre 2017

El primer villancico de Navidad nació en Toledo cuando convivían cristianos, árabes y judíos

Se cree que el primer villancico de Navidad nació en Toledo allá por el siglo XV. Se encontró manuscrito en uno de los libros de ceremonias de la Catedral de la ciudad.

Es una pieza excepcional, para una sola voz, de autor anónimo cuya música está influida y aúna las tres culturas que por aquel entonces convivían en Toledo.

Bien vengades, pastores”.

 

Decidnos lo que visteis. 

Es un niño y rey del cielo que hoy ha nacido en el suelo.

refugiados

Decidnos lo que  vísteis.

YO VENGO DE VER
Lope de Vega

Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.

Sería hermoso que nadie tuviera que abandonar su país por el hambre o la guerra, que el mundo fuera un lugar de Paz, Amor y Sabiduría para todos los que vivimos en él.

¡ Feliz Navidad !

 

 

¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar. Robert Browning

Se podría decir de él que fue uno de los poetas y dramaturgos ingleses más destacados, que nació en 1812 en Camberwell (Reino Unido) y que murió en Venecia en 1889; que sus restos reposan en el Rincón de los poetas de la Abadía de Westminster de Londres; que entre otras obras escribió “Hombres y Mujeres (1859) y Dramatis Personae (1864), las cuales incluyen una innovadora forma literaria: el monólogo dramático; que ejerció una importante influencia sobre poetas posteriores como T. S. Eliot  y Ezra Pound.

NPG 1898,Robert Browning,by Michele Gordigiani

by Michele Gordigiani,painting,1858

Diré que fue el marido de la poetisa Elizbeth Barret. Para ella escribió una poesía que en su día no recibió contestación, que le hizo pensar que la joven se había ofendido por el tono sensual y metafórico de la misma (no hay que olvidar que era la época victoriana), pero tiempo después descubrió una antología poética de ella en la que hablaba de ese poema y mencionaba su nombre. Desde ese momento mantuvieron una correspondencia epistolar que duró dos años hasta que se casaron en secreto.

“El que tiene siempre ante sus ojos un fin, hace que todas las cosas le ayuden a conseguirlo.”

“Haznos felices y nos harás buenos.”

“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.”

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar.”

Este es el poema gracias al cual se inició una relación que traspasó los límites de lo personal para formar parte de la historia de la poesía universal.

En él transmite la felicidad y la pasión de dos amantes que se encuentran, la ansiedad que precede al momento amoroso con un cuerpo cómplice.

“Encuentro nocturno” (1849)

El mar gris y la extensa tierra negra;
La medialuna grande, baja y amarillenta;
Las atemorizadas olas breves que saltan
Desde su sueño en encendidos círculos,
Mientras gano la cala con impulsiva proa
Y sofoco su marcha en la arena fangosa.

Una milla de cálida playa fragante, luego;
Tres campos que cruzar hasta ver una granja;
Un toque en el cristal, el rápido raspado
Y el borbotón azul de un fósforo encendido,
Y una voz menos fuerte —debido a gozo y miedo—
Que los dos corazones golpeando al unísono.

 

Elizabeth murió en 1861, pero su amor y las obras de los dos trascendieron a través del tiempo. 

También la voz de Robert Browning. Se conserva un poema grabado por su propia voz en 1889, fue registrado después de una cena en casa de su amigo Rudolf Lehman, tres meses antes de su muerte. Se grabó en un cilindro de fonógrafo inventado por Thomas Edison.

Browning recitó de memoria unos versos de su poema “Cómo llevaron las buenas noticias de Ghent a Aix” olvidándose algunas palabras:

 

En 1890, durante el primer aniversario de la muerte de Robert Browning y en la misma casa en donde se había grabado el cilindro se volvió a encender el fonógrafo y se escuchó aquella grabación.

Históricamente hablando, fue la primera vez en la que se oyó la voz de una persona muerta.

¿De qué modo te amo? Déjame que cuente las formas. Elizabeth Barrett Browning

Solitaria, melancólica, fóbica, adicta al opio por una dolorosa afección en la espalda, Elizabeth Barrett Browning (1806-1861) compuso varios de los mejores poemas de amor de la literatura inglesa. También escribió prosa e hizo campaña para la abolición de la esclavitud y el trabajo infantil. Influyó en destacados escritores como: Edgar Allan Poe, Emily Dickinson y Virginia Woolf. Su vida cambió cuando conoció al que sería su marido Robert Browning, también uno de los más destacados poetas victorianos.  Su obra “Sonetos del portugués”  nació de esa pasión. Uno de sus sonetos empieza con una de las frases más conocidas del idioma inglés, es el número XLIII: “How do I love thee? Let me count the ways.

 

¿DE QUÉ MODO TE AMO?
How Do I Love Thee?, Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)

¿De qué modo te amo? Deja que cuente las formas:
Te amo desde el hondo abismo hasta la región más alta
que mi alma pueda alcanzar, cuando persigo en vano
las fronteras del Ser y la Gracia.

Te amo en el calmo instante de cada día,
con el sol y la tenue luz de la lámpara.
Te amo en libertad, como se aspira al Bien;
Te amo con pureza, como se alcanza la Gloria.

Te amo con la pasión que antes puse
en mis viejos lamentos, con mi fe de niña.
Te amo con la ternura que creí perder
cuando mis santos se desvanecieron.

Te amo con cada frágil aliento,
con cada sonrisa y con cada lágrima de mi ser;
y si Dios así lo desea,
tras la muerte más te amaré aún.

 

“He vivido sólo hacia adentro o con tristeza, por una emoción fuerte. Antes de esta reclusión de mi enfermedad, estuve recluida también y pocas habrá en el mundo entre las mujeres más jóvenes que no hayan visto más, oído más, sabido más de la sociedad, que yo, que dificilmente puedo ya ser considerada jóven”.

 

“Mi principal intención en este momento es escribir una especie de novela-poema…adentrándome en el centro de nuestras convenciones, e irrumpiendo en las salas de estar y sitios parecidos, “donde a los ángeles les da miedo pisar”; y abordando así, cara a cara y sin máscara, a la humanidad de la época, diciendo claramente la verdad sobre ella. Esa es mi intención”.

(Elisabeth Barrett Browning en Virginia Wolf)

 

“Detrás de cada cosa hermosa hay algún tipo de dolor”. 

Bob Dylan

 

 

 

 

 
 
 

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Carlo M. Cipolla fue uno de los mayores historiadores del siglo XX. Catedrático de Historia económica en las universidades de Pavía y Berkeley. Escribió numerosas obras sobre historia y economía, pero también es conocido por un pequeño libro humorístico (aunque muy serio) de 80 páginas: Allegro ma non troppo. Este contiene dos ensayos: uno sobre el papel de las especias en el desarrollo económico de la Edad Media (de la pimienta en particular) y otro en el que enuncia las leyes de la estupidez humana. Este último es una joya. He aquí una muestra:

  1. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.
  2. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.
  3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
  4. Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
  5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

cipolla

Calo M. Cipolla explora la conducta humana considerando dos factores:

-Los beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo.

-Los beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros.

Y según esto divide a la población en cuatro grupos:

(1)-INTELIGENTES: benefician a los demás y a sí mismos.
(2)-INCAUTOS o desgraciados: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.
(3)-ESTÚPIDOS: perjudican a los demás y a sí mismos.
(4)-MALVADOS o bandidos: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.

Para Cipolla, desde el punto de vista económico y social, un Malvado siempre es preferible a un Estúpido, ya que el malvado, en el fondo, hace que los bienes cambien de manos, mientras que el estúpido no aporta ningún beneficio para nadie.

Desde luego da mucho que pensar.

Einstein