Mes: mayo 2018

LAS MANOS Y LA MUERTE. En un cementerio de Brujas con M. Hernández, P. Salinas, P. Neruda y W. Shakespeare

Siempre que visito una ciudad me gusta conocer su cementerio y ver en donde reposan los que vivieron allí. Es una buena forma de entrar en lo oculto, en el espíritu  de ese pueblo.

Brujas es una ciudad de cuento de hadas, sus calles de trazado medieval, sus parques y  canales te transportan a un mundo de pintores, navegantes,  a otro siglo adornado con tapices y puntillas y que huele a especies de las indias. Pero yo me enamoré de su cementerio, de unas manos perdidas entre los muertos. 

 

Las manos

Dos especies de manos se enfrentan en la vida,

brotan del corazón, irrumpen por los brazos,

saltan, y desembocan sobre la luz herida

a golpes, a zarpazos.

La mano es la herramienta del alma, su mensaje,

y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.

Alzad, moved las manos en un gran oleaje,

hombres de mi simiente.

 

M. Hernández

 

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La memoria en las manos

Hoy son las manos la memoria.
El alma no se acuerda, está dolida
de tanto recordar. Pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido

…..

Entre unas manos ciegas
que no pueden saber. Cuya fe única
está en ser buenas, en hacer caricias
sin casarse, por ver si así se ganan
cuando ya la cabeza amada vuelva
a vivir otra vez sobre sus hombros,
y parezca que nada les queda entre las palmas,
el triunfo de no estar nunca vacías.

Pedro Salinas

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Solo la muerte

 

Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.

Sin embargo sus pasos suenan
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.

P. Neruda

 

 

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Cuando haya muerto, llórame tan solo

Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.

Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tu olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,

para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.

William Shakespeare.

Polvo de alas de mariposa

No era verdad. Estaba equivocada con respecto a las mariposas, leí esto el otro día:

“Cada especie  posee un diseño de las alas y un colorido característico que las distingue del resto. Las alas estas están formadas por una estructura de dos capas de membranas cubiertas por miles de diminutas escamas” compuestas por quitina, un material natural muy resistente que las dota de la fortaleza y ligereza necesarias para poder volar”.

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Era mentira. Las mágicas partículas de las hadas que permitían volar a Campanilla no se hacían con los polvos de las alas de las mariposas. Hubiera sido hermoso, pero no. Hoy he sabido, con pesar, con la desilusión de quien descubre que los reyes magos no sólo no son magos sino que ni tan siquiera existen, que las mariposas no tienen pequeñas partículas diminutas y volátiles en las alas.

No, no son polvos. Son escamas.

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Aunque en el fondo da igual si las escamas ayudan a volar y a hacerlas bellas.

“La belleza aparece cuando algo es completamente, absolutamente y abiertamente lo que es”. Deena Metzger.

 

BESOS EN LA FRENTE

Mi abuela se había encogido tanto con la edad que para darle un beso el mejor sitio, el más cómodo, el que estaba a mi altura de niña de diez años, era la frente. Un trocito de piel dura, pero suave,  y que olía a galletas con vaso de leche porque siempre la iba a ver a la hora de la merienda. Ella no decía ni hacía nada cuando la besaba, tan sólo sonreía, porque como todo el mundo sabe los besos en la frente nunca se devuelven.

Y así fue durante algunos años. Hasta que un día la abuela se puso enferma y se metió en la cama. Yo jamás la había visto allí con su camisón blanco, su pelo suelto y sin zapatillas. Muy flojito me pidió que me acercara. Pasó en un segundo, fue como si me rozara un ala de mariposa, como el paso de una nube, como las cosquillas que hace la espuma del mar en los pies.

La abuelita me besó en la frente, en el mejor sitio, en el más cómodo para su postura yaciente. Y muy bajito, casi susurrando, me dijo que el último beso que le dio su madre fue así.

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Odilon Redon. El simbolismo fantástico

Odilon Redon (Burdeos 1840- París 1916) fue un pintor simbolista al que se le considera uno de los precursores del surrealismo.

En su obra lo corriente se convierte en excepcional y místico. Los mitos paganos conviven con el materialismo científico y los animales imaginarios se pasean entre piezas de maquinaria.

Redón hace el retrato del inconsciente, el dibujo de las imágenes de los sueños.

Sus personajes parecen tranquilos, pero intranquilizan. Esconden una historia, muchos sonríen, saben que guardan un secreto que nunca revelaran al que los observa.

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Hasta 1890 su pintura fue casi exclusivamente en blanco y negro, estuvo muy influido por Goya (que murió en Burdeos, su ciudad natal). A él le dedica varias de sus litografías inspiradas en las series de Los caprichos, Los desastres de la guerra y las pinturas negras.

 

 

 

 

Poco a poco, ya en la cincuentena, va llegando al color realizando acuarelas y óleos. Era un gran admirador de Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire y de Charles Darwin, de quienes ilustró varias publicaciones.

Su obra se mantuvo casi en el anonimato hasta que se publicó una novela de culto en 1884, “À rebours”,de Joris-Karl Huysmans, en la que aparece un aristócrata decadente que colecciona dibujos de Redon.

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“Toda mi originalidad consiste en dar vida, de una manera humana, a seres inverosímiles y hacerlos vivir según las leyes de lo verosímil, poniendo, dentro de lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible”.

“Mis dibujos inspiran, no se definen. No determinan nada. Ellos los colocan en el ambiguo mundo de la indeterminación. Se trata de una especie de metáfora”.

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“¿Lo que distingue al artista del aficionado? Sólo el dolor que siente el artista. El aficionado busca sólo placer en el arte.”

 

Odilon Redón murió en París el 6 de julio de 1916.

 

 

 

Cora Coralina. “Lo más importante es mi decisión”

“Incluso cuando todo parece desmoronarse,  cabe para mí  decidir entre reír o llorar, irse o quedarse, ceder o luchar, porque he descubierto, en el camino de la vida incierta, que lo más importante es mi decisión”. (Cora Coralina)

Al principio me hizo gracia el nombre y saber que era una de las mejores poetas en lengua portuguesa. Pero leí de ella el poema “Saber vivir” y ya no pude parar. Ha sido un descubrimiento. El descubrimiento de una brasileña nacida en Goiás (1889-1985) que escribió sobre la situación de la mujer,  la pobreza del Nordeste de su país y el misterio de los ritos afro-brasileños, que fue contemporánea de Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral, y que de casi todos sus libros se han publicado más de diez ediciones.

Saber vivir

No sé… si la vida es corta
o demasiado larga para nosotros.
 Mas sé que nada de lo que vivimos
tiene sentido, si no tocamos el corazón
de las personas.
Muchas veces basta ser:
regazo que acoge,
brazo que envuelve,
palabra que conforta,
silencio que respeta,
alegría que contagia,
lágrima que corre,
mirada que acaricia,
deseo que sacia,
amor que motiva.
Y eso no es cosa de otro mundo,
es lo que da sentido a la vida,
es lo que hace que ella
no sea ni corta, ni demasiado larga,
sino que sea intensa,
verdadera, pura…. mientras dure.
Este es un fragmento de una entrevista en la que le preguntaron a Cora qué era para ella vivir bien:
  
“No tengo miedo de los años y no pienso en la vejez. Y yo te digo, no lo pienses. Nunca digas que estoy envejeciendo, me estoy haciendo viejo. Yo no lo digo. No digo que soy vieja y no digo que estoy oyendo poco.

Por supuesto, cuando necesito ayuda,  digo  que la  necesito.

Yo siempre trato de leer y estar actualizada con lo que pasa, esto  me ayuda a superar las dificultades de la vida. El mejor consejo es leer y practicar lo que lees. Lo bueno es  producir  siempre  y no dormir durante el día. Asimismo, no  digo  que se  me estoy volviendo  olvidadiza  por  que así una olvida  más. Nunca digo que estoy enferma, yo siempre digo: estoy fenomenal. Yo no digo  nunca que estoy cansada.
Ninguna  palabra negativa. Cuanto más se afirma estar cansada ​​y olvidada se esta  más olvidada. Usted se va convenciendo de eso y convence a los otros . Luego mejor es el  silencio! “
 
Puedo decir que soy de la tierra y nada más quiero ser. Hija de esta tierra bendita de Goiás. Convoco a los viejos como  o mayores que yo, para ejercer sus derechos.
Se que alguien tendrá que enterrarme, pero yo no lo haré.
 
Tengo  consciencia  de ser auténtica y trato de superar todos los días mi propia personalidad, rompiendo en mí todo lo que es viejo y muerto, porque la lucha es la palabra vibrante que levanta a los débiles y determina a los fuertes.

Lo importante es sembrar, producir millones de sonrisas de solidaridad y  amistad. Buscando  sembrar las semillas de optimismo y  planta de la paz y la justicia. Yo digo lo que pienso, con esperanza.

Pienso en  lo que hago con  fe. Yo hago lo que hago con  amor. Me esfuerzo por ser mejor cada día, porque la bondad también se aprende”.
 
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Ana Lins dos Guimarães Peixoto (Goiás, 20 de agosto 1889 – Goiânia, 10 de abril 1985) empezó a escribir poesía a los catorce años y llegó a publicar en 1908 en el diario  de poemas femeninos “A Rosa”. En 1910, su cuento “Tragédia na Roça” fue publicado en el “Anuário Histórico e Geográfico do Estado de Goiás”, donde usó el pseudónimo de Cora Coralina por primera vez. Tuvo seis hijos y al enviudar se fue a vivir a Sao Paulo dedicándose a la actividad agrícola para mantenerlos, también trabajó como vendedora de libros en la editorial  José Olimpio, que al final editó y lanzó su primer libro en 1965, “O Poema dos Becos de Goiás e Estórias Mais”.

En 1976, el libro “Meu Livro de Cordel” fue lanzado por la editorial Goiana. Sin embargo el interés del gran público realmente se despertó gracias  a los halagos que el poeta Carlos Drummond de Andrade hizo sobre Cora, en 1980.

En 1983 recibió el título de Doctor Honoris Causa de la UFG (Universidad Federal de Goias) y fue elegida intelectual del año, a través del premio Juca Pato de la União Brasileira dos Escritores.

Al final de su vida se volvió “dulceira”. Sus dulces de “zapallo e higo” aún se recuerdan en Goiás. 

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