Andar, escribir, morir. Robert Walser

Robert Walser fue uno de los escritores más importantes en lengua alemana del siglo XX. Nació en Biel (Suiza) en 1878. Tuvo que realizar múltiples empleos para subsistir y poder seguir escribiendo, como secretario, empleado de banca, sirviente, incluso se formó para ejercer de mayordomo.

Publicó quince libros, entre ellos: “Los hermanos Tanner”, “El ayudante”, “El paseo” ” Jakob von Gunten”, que influyeron  en escritores como Robert Musil y Franz Kafka.

Durante su vida fue autor de prosa, de centenares de poemas y escenas dialogadas. Al final escribió pequeñas anotaciones en una mini-escritura a lápiz y casi ilegibles a simple vista que son sus famosos «Microgramas» recopilados en dos tomos en: “Escrito a lápiz” (1924-1933) y publicados después de su muerte.

microgramas

Admiraba lo simple, la naturaleza y sobre todo los largos paseos por las montañas y los bosques.

“cuanta menos acción hay y más pequeño es el entorno que precisa un poeta, tanto mayor suele ser su talento (…) Las cosas cotidianas son lo bastante bellas y ricas como para poder sacar de ellas chispazos poéticos”.

“Esto es libertad (…) algo invernal, algo que no se puede soportar mucho tiempo. Hay que moverse siempre, como lo hacemos ahora, hay que bailar en la libertad. Es fría y hermosa. Pero no te enamores de ella. No haría más que entristecerte, pues solo por breves momentos, y no más, podemos detenernos en las moradas de la libertad”.

Walser en uno de sus paseos

 

En 1929, Walser ingresó en la clínica psiquiátrica de Waldau, en Berna, donde siguió escribiendo. Dejó de hacerlo hacia 1933 al ser llevado a la clínica psiquiátrica de Herisau, contra su voluntad. 

 «Yo aquí no he venido a escribir, sino a volverme loco», solía decir a uno de los amigos que le visitaban.

El 25 de diciembre de 1956, un día después de pasear con Carl Seelig por el camino de Saint Gall, en Suiza, Robert Walser apareció muerto en la nieve.

En su novela “Los hermanos Tanner”(1907)  Walser profetiza su propia muerte y  pone en boca de uno de sus personajes la descripción del difunto joven poeta Sebastian a quien un día hallaron caído sobre la nieve con el rostro cubierto por un sombrero:

“¡Con qué nobleza ha elegido su tumba! Yace en medio de espléndidos abetos cubiertos de nieve. La naturaleza se inclina a contemplar a su muerto, las estrellas cantan dulcemente en torno a su cabeza y las aves nocturnas graznan: es la mejor música para alguien que ya no tiene oído ni sensaciones. Yacer y congelarse bajo unas ramas de abeto, sobre la nieve: ¡qué espléndido reposo! Es lo mejor que pudiste hacer. La gente está siempre dispuesta a hacerles daño a las aves raras como tú, y a burlarse de sus sufrimientos”.

 

 

walser-difunto

 

Robert Walser apareció muerto en la nieve, bajo un sol pálido, dice Seelig, “pálido como una muchacha un poco anémica”.

“Y ahora a seguir paseando. Es divinamente hermoso y bueno, sencillo y antiquísimo, ir a pie”. 

 

 

24 comentarios

  1. Siempre se descubre algo nuevo e interesante en tu blog. Igual que desconocía “La lámpara maravillosa” de Valle Inclán que he leído y me ha gustado mucho, ahora me entero de la existencia de este escritor germanófono que anoto en mi agenda. Saludos cordiales.

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  2. Oh, Walser! Uno de mis escritores favoritos. Aún recuerdo aquel libro de relatos “Vida de poeta” y lo fascinante que me pareció “Historia de un botón”, un alegato a la importancia de los objetos más pequeños y al mismo tiempo tan imprescindibles.
    Bonito homenaje, Carme.

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  3. Existe una historia no contada pero si investigada por los historiadores ingleses. La amistad que unió a Jose Antonio Primo de Rivera, fundador del partido fascista de la Falange y a Federico García Lorca. La manera en que se veían y el porqué sentían admiración mutua sería curioso de investigar. Pero en una de sus últimos intercambios de notas por medio de otro poeta y no existiendo aún el marco de la Guerra Civil. Jose Antonio le dice a Lorca. “A mí me matarán antes que a ti”, y Lorca le contestó, “Yo moriré también fusilado”, el que leyó ambas notas se preguntó siempre cuando uno fue fusilado en Valencia antes que el otro fuera fusilado en una cuneta en Granada (¿Qué estaban pensando?)

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  4. Siento que soy una ignorante y es una pena no conocer a tanta gente interesante. Los párrafos que has puesto de este escritor me parecen fascinantes porque yo también soy escritora (si así se me puede llamar) de cosas cotidianas. Y la anécdota de la predición de su muerte me parece cuando menos inquietante, quizá cuando sintió que le llegó la hora, se dejó morir en la nieve como su personaje.
    Gracias por dármelo a conocer.
    Un abrazo.

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