La habitación de al lado

A veces escuchas algo y no le das importancia, y qué fácil es olvidar cuando oyes sin sentir. Pero todo queda, solo necesita que llegue el momento apropiado para aparecer y revelarse.

Me pasó el otro día en el funeral de una persona muy estimada. Había oído la poesía de San Agustín muchas veces, quizás en situaciones similares, pero solo entonces me sacudió, solo entonces entendí.

LA MUERTE NO ES EL  FINAL  (San Agustín de Hipona)

 

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, vosotros sois vosotros.

Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo

Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.

No toméis un aire solemne y triste.

Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?

Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Veis? Todo está bien…

 

renacer1

 

 

 

 

13 comentarios

  1. Precioso poema, gracias por compartirlo.
    me llegó al alma, es cierto.

    Él sólo está en la habitación de al lado
    y hay comunicación,
    pero ya no está en la misma habitación.

    Abrazos de luz

    Me gusta

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