Mes: septiembre 2018

La casa como célula generadora. Portlligat,Gala y Dalí

La casa empezó siendo un cobertizo en donde se guardaban las barcas y los aperos de los pescadores de Portlligat, un pueblo a un kilómetro de Cadaqués. Cuando en 1930 Dalí vio la bahía y la pequeña barraca se quedó vinculado a ellas para siempre.

portlligat

Allí conoció a Gala, por aquel entonces esposa de Paul Eluard, allí se refugiaron cuando su padre no aprobó su relación y vivieron una época de aislamiento y austeridad después de los locos años en París.

El pequeño refugio se convirtió en su verdadera casa, y a lo largo de cuarenta años fueron  ampliándola adquiriendo las casetas adyacentes. La vivienda, lo que él consideraba una célula madre fue creciendo y formando “una verdadera estructura biológica”, como decía él.

El espacio se organiza en torno al recibidor, una pequeña sala ocupada por un oso polar disecado y que sostiene un utensilio de pesca a modo de lámpara. A partir de ahí la casa se va ramificando, se enrosca formando un laberinto de espacios irregulares a los que se accede por escalones protegidos con esteras de mimbre.

portloso2

Las ventanas tanto las interiores como las exteriores son de medidas diferentes y desde todas se ve el mar.

Attachment-1 (2)

Attachment-1

En ella se distinguen tres espacios: La zona cuerpo, intima, doméstica, con el comedor, la cocina, una sala oval con eco en su centro. El dormitorio, en él dos camas, un espejo por donde podía ver reflejado el nacimiento del sol, una jaula grande con pájaros y una más pequeña con grillos.

portova

portcamas

 

 

En la zona mente, la biblioteca, su estudio, su sillón de trabajo, sus gafas y sus pinceles;  el almacén de pinturas con algunas de ellas mal cerradas, todo tal y como lo dejó.

portllestudi.jpg

La zona espíritu, el jardín mediterráneo en donde hacían vida, se relajaban en una piscina surrealista y recibían a sus invitados.

pati dali

 

 

piscina dali

En el jardín también se encuentra la zona del olivar, su taller al aire libre.

Attachment-1 (5)

Había estado muchas veces en Porlligat, pero nunca había entrado en la casa. Verdaderamente es mágica, está llena de objetos extraños, no siempre de buen gusto, de animales disecados, abigarrada de peluches, de fotos. Dicen que se conserva igual que estaba (menos los libros), con las flores secas amarillas “siemprevivas” que le gustaban a Gala. Es como el Atanor, como el caldero de dos alquimistas.

Un día de 1982 Gala se cayó en las escaleras del dormitorio y se fracturó el fémur. Murió poco después. Dalí jamás volvió a Portlligat.

Attachment-1 (3)

“Sorprendente, extraordinaria y nunca vista”.  Eso dijo de la casa Josep Pla.

Pati

 

 

 

 

 

Anuncios

Los Proverbios Flamencos de Brueghel el Viejo

También llamado “La capa azul” o “La locura del mundo” es un cuadro de Brueghel el Viejo pintado en 1559, que sigue la tradición de El Bosco por lo absurdo y disparatado de algunas escenas.

Representa una tierra habitada por proverbios que tratan de la locura y de la estupidez humana como antes lo hicieron en sus obras literarias Rabelais: “Gargantua y Pantagruel” en  1564 , y Erasmo de Rotterdam en 1508 con su “Elogio de la locura”.

En ella se representan entre 85 y 120 proverbios y dichos, La diferencia en el número radica en las distintas lecturas de quien los ve o que en algunas escenas están representados varios a la vez. 

Fue un cuadro muy popular  que se copió numerosas veces, sobre todo por Pieter Brueghel el joven, su hijo, quien llegó a hacer hasta veinte copias del mismo.

He aquí varios proverbios que siempre son actuales porque la naturaleza humana no ha cambiado demasiado desde entonces:

 

Llevar fuego en una mano y agua en la otra. No ser digno de confianza. Tener dos caras

fuego y agua

Ponerle el cascabel al gato. Atreverse a hacer algo difícil y peligroso.

cascabel

La indecisión. Sentarse en las cenizas entre dos banquillos por no saber cual elegir.

indecision

La suerte está echada. Cuando ya no se puede hacer nada.

dados

Lanzar plumas al viento. Hacer algo infructuosamente.

plumas

Matar dos moscas (pájaros) de un golpe.

moscaa

Tirar la casa por la ventana. Tirar el dinero.

dinero

 

Echar margaritas a los cerdos. Malgastar esfuerzos en algo que no lo merece.

margaritas

El pez grande se come al chico.

pez

Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada. Quien la sigue la consigue. La obstinación lo supera todo.

quien la sigue...

 “La capa azul” que es uno de los proverbios que da título al cuadro. Una mujer joven de escote pronunciado cubre delicadamente a su marido anciano y achacoso con una capa azul que lleva una visera tan amplia que le impide casi totalmente la visión.

capa

Este es el detalle que ocupa la parte inferior del centro del cuadro y que gracias al vivo color de la capa focaliza la atención de la obra. Simboliza la infidelidad, pero quizás vaya más allá y resuma todas las escenas, que signifique el tercer nombre de la pintura “La Locura del Mundo”, viejo, ciego y seducido por lo banal.

Decía el cineasta Jean-Luc Godard que el arte nos atrae solamente cuando revela en nosotros secretos. Vale la pena sumergirse en este cuadro y buscar.

 

 

 

 

 

Buscando la libertad en el agua

“Buscando la libertad en el agua” (Burkini Island) es un trabajo de la fotógrafa y documentalista estadounidense Anna Boyiazis que ha ganado el Segundo Premio “Historias de personas” en el Word Press Photo 2018 que ahora se exhibe en “Visa pour l’ image” de Perpignan.

En él se muestran las desigualdades en la educación de las mujeres en Zanzibar, en algo tan simple como el saber nadar, que  no solo las discrimina sino que mantiene al continente africano en el primer lugar de ahogamientos del mundo.

“Tradicionalmente, las muchachas que viven en el archipiélago de Zanzibar son disuadidas de aprender a nadar, en gran parte debido a las restricciones de la cultura islámica, pero también porque no pueden tener trajes de baño aceptables. Pero en los pueblos del norte de Zanzibar, el proyecto “Panje” (Pez Gordo) ofrece la oportunidad a las mujeres y a las niñas de aprender a nadar llevando bañadores que cubren todo su cuerpo, para poder bañarse sin comprometer sus creencias culturales o religiosas”.

También les enseña técnicas de seguridad acuática y las capacita para enseñar a otras mujeres.

burka2

FullSizeRender (69)

burka4

Quizás desde aquí consideremos el uso de burkinis como algo inaceptable, pero para ellas es el principio de la libertad. Es el aprender algo vital que hasta ahora había estado prohibido.
Pero como dice Eduardo Galeano:
galeano

Cambiar el mundo y mejorarlo:

“Ama” significa “mujer de mar” en japonés, y es el título de este bellísimo cortometraje de Julie Gautier grabado bajo el agua en la piscina más profunda del planeta.

No hacen falta palabras, Julie es hija de una bailarina y de un pescador japonés y, de esta bella fusión, nace su manera de mirar el mundo a través del arte.

 

…Mujeres, derramad agua,
por favor;
cuando todo se quema,
sólo las pavesas vuelan
al viento.

F.Garcia. Lorca

 

 

Namasté. Mi mejor experiencia en India

Era un viaje muy deseado. Cuatro parejas habíamos decidido celebrar el cumpleaños de las mujeres allí, en La India (todas nacimos en el mismo año). Yo había estado en el norte en el año 1980, cuando India no era un país emergente y la organización para todo lo que no fuera turístico era muy precaria. Sabía a lo que iba.

fullsizerender-68.jpg

Agosto, calor, monzones, inundaciones y cambio de planes porque cierran una semana el aeropuerto de la ciudad a donde íbamos por las lluvias.

Olor a carbón, a jazmín, a gasolina, a especias. Cantos en los templos, graznido de cuervos, bocinas de coches. Colores en los vestidos, en los mercados, flores, basura en el suelo, sonrisas con dientes blancos. Sabor a frutas, a té con jenjibre, canela y coriandro, boca que arde porque pica hasta lo que nunca pica.

IMG_3762

Sí, lo recordaba, en La India todo está vivo, hasta los dioses vestidos que emergen de las piedras. Todo es bello y diferente. La gente es amable, amorosa. Hay muchos perros por las calles, no, no están abandonados, es que nunca han tenido dueño.

Nos sentimos muy afortunados de estar allí aunque hayamos tenido que cambiar nuestra ruta. Sí, turistas afortunados que observan un mundo que no es el suyo (sí, sí, precioso, pero vivimos en Barcelona).

El noveno día del viaje hubo un poco de tensión en el grupo, queríamos ver más, aprovechar todos los minutos y seguir corriendo para no perdernos nada. Nos dimos un baño en la piscina del hotel, poco rato, ¿eh? que sino no haremos nada. Yo salgo antes para no hacerles esperar. ¡Venga, una ducha rápida y así me da tiempo de lavarme el pelo!

Resbalo en la ducha, me caigo, apoyo todo mi peso en el brazo izquierdo. Noto como los dos huesos se me empotran en la mano. Dolor, dolor y miedo. Sé que ahí se acaba mi viaje.

Cuando estás muy lejos de tu país y en un mundo tan diferente lo primero que quieres es volver a casa, y más cuando en el hospital hindú (maravilloso, por cierto) al que te han llevado te dicen que te has de operar de urgencia porque sino te quedaran secuelas.

Se para el tiempo. Ya nadie corre. Para mi pareja, mis amigos, las enfermeras, el personal del hotel, que me ha acompañado, lo único que importa es mi mano, es mi dolor. Y eso me hace llevarlo bien, no pienso que es mala suerte sino que me tenía que tocar, puro fatalismo hindú tan útil en las dificultades.

Volver no es fácil, la compañía de seguros nos marea, pide mil papeles, que vuelva sola, que me espere, para esos líos e intereses de las aseguradoras si que no tengo paciencia hindú. Por fin conseguimos un cambio de billetes, podremos volver a casa dos días después y cogiendo cuatro aviones.

Bueno, me duele el brazo, pero sigo con el grupo que continua su viaje programado. Toca un templo con cuatrocientos escalones altos y desiguales. No puedo subir, me quedo en el pueblo con un amigo, que tampoco ve claro lo de las escaleras, y paseamos por las calles y el mercado.

img_3983-e1536077938806.jpg

Me entretengo, mi amigo se distancia un poco. Una señora mayor vestida con un sari de colores se me acerca y, sin palabras, con la mirada y con las manos, tocándose el corazón entiende mi dolor y lo comparte. Entra en mi y yo en ella. Entonces dejo de ser extranjera, dejo de llevar ropa occidental, dejo de llevar rupias y euros en el bolso y me siento más que nunca allí, siento lo que soy, lo que de verdad importa.

Duró dos segundos, quizás tres. No dije nada al grupo, imposible usar palabras para explicarlo. Aquel reconocimiento, aquel saludo lo cambió todo. Lo entendí al llegar a casa. Era Namasté:

“Lo divino que hay en mi saluda a lo divino que hay en ti”.