La danza del polvo en los rayos del sol

Vilhelm Hammershoi (Copenhaghe 1864- Copenhaghe 1916) fue un pintor simbolista danés. Su obra es intimista, austera en colores y escenarios. Hammershoi pinta el interior de su casa en más de sesenta ocasiones, las paredes, los muebles; y en ella a su mujer Ida, a su hermana y a su madre, pero sobre todo pinta la luz, una luz capaz de transformarlo todo y de transmitir sensaciones como la soledad, la nostalgia, la ausencia.

En sus cuadros plasma lo doméstico, el día a día, las cosas en las que nunca nos fijamos, pero que nos acompañan, como la luz del sol de la mañana. Sus personajes son tranquilos, están serenos, contenidos, leen, miran por la ventana. Así definía lo que pintaba: “Tengo cariño por las casas y los muebles viejos, por el carácter tranquilo que esos objetos tienen”.

Interior de Strandgade (1901)

Recrea los ambientes con apenas cuatro colores, sobre todo con el blanco, del que utiliza casi las cuarenta clases que se conocen: blanco abedul, alabastro, albino, luna, nácar, nieve, perla, tiza…

Aunque fue reconocido en su época su fama no perduró, sus cuadros se consideraban decadentes ante los cambios que estaba experimentando el arte a principios del siglo XX. Hoy en día vemos su obra en el Museo de Orsay, de París, en la Tate de Londres y en el Museo Guggenheim de Nueva York.

La danza del polvo en los rayos del sol (1900)

La habitación está vacía, no hay nada ni nadie. Las personas que moraban en ella ya se han ido, han recogido sus enseres, quizás para no volver jamás, pero el sol sigue entrando, sigue transportando las diminutas criaturas de la luz dentro de la estancia, casi se pueden oler y tocar. La vida sigue después de la ausencia, en ese polvo eterno, principio y final de todo.

No puedo evitar asociar el cuadro “La danza del polvo en los rayos del sol” con las palabras de Carl Sagan al ver la fotografía de la Tierra desde la sonda espacial Voyager.

Foto de la tierra tomada por la sonda espacial Voyager. Un punto azul pálido.

“Mirad ese punto, esta aquí; es nuestra casa, somos nosotros. Todo lo que amas, todo lo que conoces, todo aquello de lo que has oído hablar, todos los humanos que han existido han vivido ahí sus vidas. Todo el conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de creencias religiosas, ideologías y doctrinas económicas, todos los cazadores y presas, todos los héroes y cobardes, todos los creadores y destructores de civilizaciones, todos los reyes y mendigos, todas las jóvenes parejas enamoradas, todas las madres y los padres, niños felices, inventores y exploradores, todos los profesores de moral, todos los políticos corruptos, todas las “superestrellas”, todos los “líderes supremos”, todos los santos y pecadores de la historia de nuestra especie han vivido ahí… en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol”.

12 comentarios

  1. Maravilloso pintor.
    Me ha gustado mucho la cita de Sagan y cómo la has enlazado con la pintura de Hammershoi.
    He disfrutado con tu entrada.
    Gracias!!

    Me gusta

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