Transparencias.

Los pasos conocen nuestro abismo

El cuerpo pasea nuestro cielo

La tormenta va dejando pedazos de carne

Cada vez más difusa cada vez más lejana

Hay un principio de azul

En este paisaje terrestre

Y otro vindicador

Como un dedo amputado

Tan sólo ves es una mujer dando vueltas

Como un huso

Y copiando su delta

En el delta de las aguas.

(Eternidad)

Max Bletcher (1909-1938) fue un escritor y poeta rumano, ahora considerado de culto. Surrealista, existencialista, hermanado con Kafka y Ionesco por su visión paradojal y absurda del mundo y con Paul Celan con quien compartía raíces judías.

Una tuberculosis ósea cambió su vida a los 19 años e influyó de una manera decisiva en su obra literaria. Casi no se podía mover, el dolor, las deformaciones, las fracturas le obligaban a llevar un corsé de escayola y a desplazarse en un vehículo especial siempre en posición horizontal.

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El vestido del mar en la concha del zafiro mueves o deslizas

navío o acróbata, tú, río vertical con la diadema

del pelo azul cascada de helechos y de gritos

y de pronto un cristal se inclina, cambias tus transparencias

y eres una mujer muerta un fantasma con el vestido del mar

en la concha del zafiro, la palmera extiende el brazo y te

saluda, los buques transportan tus andares y las nubes

tu belleza hacia el crepúsculo.

(Extracto II de «Poema»)

Lo transparente deja pasar la luz. En la naturaleza hay una flor, La Diphylleia Gravi, que cuando recibe el agua de la lluvia se vuelve traslúcida como si fuera de cristal.

Los huesos de Max Bletcher se volvieron frágiles, casi vítreos a causa de su enfermedad dejando que la luz pasara a través de él y creando su poemario «Cuerpo transparente».

Antes de morir le susurró a su madre algo para que les dijera a sus hermanos:

 «Que se paseen por donde haya flores. Que cojan flores. Y de mí, olvidaos. Y me olvidaréis. Vale más llorar junto a una tumba que compadecer a un enfermo»

Hoy leer uno de sus poemas no despierta compasión por un hombre enfermo sino admiración, como tampoco nadie se apena al ver una de esas extrañas flores que al mojarse se vuelven transparentes, porque ambos son seres únicos y excepcionales.

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