Historia

Cuentos que fueron verdad. Blancanieves

El 5 de junio de 1725, en la localidad alemana de Lohr, a orillas del río Meno, nació una niña llamada María Sophia Margaretha Catharina von Erthal, era la hija del principe y condestable de Kurmainz en Lohr: Philipp von Erthal y de Maria Eva von Bettendorf.

Blancanieves

La familia vivió feliz en el castillo de Lohr am Maine, rodeado por un espeso bosque y siete colinas, hasta que la madre falleció en 1741. Dos años después el padre se casó con Claudia Elizabeth Maria von Venningen, condesa de Reichenstein, quien priorizó a los hijos habidos en su primer matrimonio ante Sophia dado que su marido estaba siempre ausente.

La niña era muy popular en la población por ser alegre y bondadosa a pesar de que era casi ciega por haber pasado la viruela de muy pequeña. Se decía que siempre que podía estaba acompañada de los niños que trabajaban en las minas cercanas de Bieber,  estos llevaban largos abrigos y gorros de colores para protegerse del frío en las galerías de las minas a las cuales solo tenían acceso las personas de tamaño muy reducido.

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El farmacéutico e historiador Karlheinz Bartels, en 1986, publicó un estudio sobre el cuento de “Blancanieves” relacionándolo con Lohr y con Sophia von Erthal. Las similitudes de la historia van más allá de la ficción porque en el castillo de Lohr había un espejo que hablaba. Era un “espejo parlante”, un juguete acústico que reverberaba el sonido de quien pronunciaba alguna palabra delante suyo.

Ese espejo fue un regalo del principe Philipp von Erthal a su segunda esposa. Tiene 1,60 metros de altura y aún se puede admirar en el museo del Spessart, del castillo de Lohr procede de la fábrica de cristal de la ciudad, fundada en 1698, la cual fue muy famosa por sus manufacturas en vidrio y sus espejos. Estos siempre llevaban un aforismo pintado en el marco. En el del castillo de Sophia aún se puede distinguir, está dentro de los medallones superiores. Se lee “Amour Propre” (Amor propio).

El espejo era de tal calidad que se creía que “siempre decía la verdad”.

La losa de la tumba de Sophia Maria von Erthal se conserva en el museo diocesano de Bamberger, en Baviera, fue encontrada hace unos años en una propiedad privada.

 

 

 

 

Se decía que era un “espejo parlante”,

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Elúltimo beso

Nueva York, 8 de diciembre de 1980. Aquella mañana John Lennon y Yoko Ono tienen una agenda complicada, sesión de fotos, entrevista radiofónica y estudio de grabación a las 6. Salen de su apartamento del edificio Dakota a las 9 para desayunar y hacer algunos encargos, vuelven dos horas más tarde para la sesión fotográfica que tienen programada en su casa.

Anne Leibovitz, una fotógrafa que empieza  a ser conocida y que ha trabajado para revistas como Vogue, Vanity Fair y Rolling Stone, les está esperando. 

La revista Rolling Stone le ha encargado fotografiar a Lennon en su casa, pero ella toma fotos de la pareja.

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Le había impresionado la portada de su último álbum “Double Fantasy” en donde están los dos besándose en un primer plano.

“En la foto que yo quería tomar me los imaginé juntos. Y no fue muy difícil imaginarlos sin ropa porque era algo que hacían todo el tiempo”, explicó en una conferencia del Festival de Cannes de 2013.

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“Pero lo que sucedió a último minuto fue que Yoko no se quería quitar la ropa. Así que, seguimos adelante con la foto, y resultó en esta impactante foto de Yoko vestida contra un John desnudo”, agregó la fotógrafa.

La pareja felicitó a Leibovitz por el trabajo realizado.  “Eso es, esa es nuestra relación”, dijo Lennon. Quedaron en volver a verse para ver el resultado. Cinco disparos de David Chapman a las 11 de la noche delante de la puerta de su casa lo impidieron.

Aquella fue una de las fotos más icónicas de la cultura pop. Fue la portada de un número especial de la revista Rolling Stone de enero de 1981, solo la imagen, sin ningún texto.

Es casi una premonición de lo que iba a pasar pocas horas después. Lennon desnudo, con los ojos cerrados y en posición fetal se aferra a Ono vestida de negro, ella tiene la mirada ausente y un rictus de tristeza en los labios.

Aquel sería su último beso.

“Ese beso de despedida que se asemeja a saludo, esa última mirada de amor que se convierte en la más aguda punzada de dolor”. (George Eliot).

 

 

 

“Este es de hecho un ejemplo perfecto de cómo las circunstancias cambian una fotografía. La ves y piensas que es su último beso, o que se están despidiendo. Puedes inventar todo tipo de historias acerca de ella. Creo que es increíble cuando hay muchos niveles de lectura en la misma fotografía”, reflexiona Leibovitz.

 

 

El viñedo rojo. El único cuadro que vendió Van Gogh en vida

Vincent van Gogh (1853-1890), pintó unos novecientos cuadros y realizó más de 1600 dibujos. Se dice que solo llegó a vender uno en toda su vida. Fue este:

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“El viñedo rojo cerca de Arlés” 1888.

” He terminado también una tela de una viña toda púrpura y amarilla con menudas figuras azules y violetas y un sol amarillo.” Cartas a Théo (Nov. 1888).

Es un cuadro simple, casi infantil, pero muy potente por los colores y el movimiento, que te atrapa y te muestra la vida en la Provenza durante la vendimia.

“Más vale ser atrevido aunque se cometan muchos errores que ser estrecho de mente y demasiado prudente”.

Así entendía V. van Gogh el Arte, pero a finales del siglo XIX los pintores academicistas consagrados lo consideraban un atrevimiento y una aberración.

Durante el otoño de 1883 en Bruselas un grupo de artistas insatisfechos se reveló contra las normas impuestas y formaron el grupo de Los Veinte, se llamaron así por ser ese el número de sus componentes, (entre ellos: Auguste Rodin, Robert Picard, Dario Regoyos, Anna Boch…) y porque se aproximaba el nuevo siglo. Entre 1884 y 1893 organizaron exposiciones anuales a las que invitaban a la vanguardia artística de París.

La exposición de 1990 contaba como artistas invitados a Toulose Lautrec, Eugène Boch, Cézanne, Pisarro y un tal Vincent van Gogh amigo personal de Eugène Boch quien había sido el que le había propuesto para la muestra. Vincent presentaba varios cuadros entre ellos dos de girasoles y “El viñedo rojo”.

 

Días antes de la inauguración cuando Henri de Groux, uno de los veinte, vio sus pinturas anunció que sus obras no se presentarían junto al abominable jarrón de girasoles de Monsieur Vicent o cualquier otro provocador, pero el resto de los artistas del grupo apoyaron a Van Gogh.

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H. de Groux, muy disgustado, dijo de él, durante la cena de la inauguración, que era un ignorante y un charlatán, esas palabras le valieron un duelo con Toulouse Lautrec que al final no se realizó porque Signac intermedió. 

Anna Boch, la única mujer que participaba en el grupo de los veinte y que ya era una reputada pintora, autora de obras como “Remendando redes” y “La cosecha”, se dice que para apoyar a su hermano Eugène que había insistido en que Van Gogh fuera uno de los participantes, compró el cuadro “El viñedo rojo” por cuatrocientos francos.

 

Lo cierto es que también era una gran coleccionista de cuadros y que tenía mucha visión de futuro. La pintura está ahora en el museo Pushkin de Moscú. 

Ninguno de sus demás cuadros se vendió.

En 1987 la sala Chiristie’s subastó uno de sus lienzos de la serie ” Los girasoles” por veintidós millones y medio de libras esterlinas. La puja apenas duró más de cinco minutos y el comprador pagó además otros dos millones y cuarto de libras en concepto de comisión de la casa de subastas. 

“Y no puedo hacer nada, ante el hecho de que mis cuadros no se vendan. Llegará un día, sin embargo, en que se verá que esto vale más que el precio que nos cuestan la pintura y mi subsistencia, de hecho, muy pobre” (25 de octubre de 1888).

Las leyendas de los barcos de piedra

Ya desde la Edad de Piedra los hombres hacían extrañas construcciones con forma de barco para enterrar a sus muertos.

Barcos de piedras de la época vikinga, Menzlin (Alemania). (CC BY-SA 3.0)

 

 

Antiguas leyendas celtas hablan de como algunos  hombres ( Bran, Maelduinn) habían surcado el mar con barcos de piedra. También se decía que los evangelizadores irlandeses (Samson y Suliac) llegaron a Armórica en el siglo VI de ese modo.

Las tradición jacobea hace referencia a cómo se le apareció al apóstol Santiago en Muxía la Virgen María en un barco de piedra. Y de como fueron trasladados los restos de Santiago el Mayor de Palestina a Finisterre en un navío de esas características.

Hoy se ha demostrado que lo que parecía imposible puede ser verdad.

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El escultor bretón Jean Yves Menez, nacido en 1953 en Finisterre construyó en 1999 un buque de granito y lo lanzó al mar en el año 2000, el “Maen Vag”.

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Partió de un bloque de 35 toneladas de granito lanhelin que fue dando forma y vaciando hasta que pudo alcanzar la linea de flotación.

Este barco puede llevar hasta siete pasajeros y ha realizado numerosas travesías.

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Hoy está expuesto en Dol de Bretaña delante de la catedral de San Samson, el mismo que llegó en misión evangelizadora desde Irlanda en un navío de piedra.

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Lo único imposible es aquello que no imaginas.

Marchando una de ostras y caracoles

Aún estoy conmocionada por la exposición de Stanley Kubrick en el CCCB de Barcelona. Sí, es genial, pero como siempre tanta información, tantos estímulos me sobrepasan, para mi son una degustación de delicatessen express, hay  tanto que ver que apenas me da tiempo a saborearlo totalmente, y más con la obra de Kubrick que es uno de los  directores de cine que influyó en mi vida con su simbolismo, con su música, con ese atreverse a todo (hasta con la Lolita de Nabokov).  

Hoy me gustaría compartir una “tapa” de su película Spartacus, digo, hoy, y digo tapa, porque creo que esto de las “degustaciones museísticas en pequeño formato” lo voy a repetir más veces. ¡Marchando una de ostras y caracoles!

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Spartacus se estrenó en 1960, pero hubo una escena, protagonizada por Laurence Olivier y Tony Curtis, que fue eliminada de la película por los censores americanos al ser considerada inmoral a pesar de la sutileza y del doble sentido del lenguaje. En 1991, cuando se restauró el film, se encontró en los almacenes de la Universal la parte que faltaba de la cinta y se decidió incluirla en las nuevas copias de la película. Pero el registro de sonido estaba muy deteriorado y se tuvo que volver a grabar, Tony Curtis pudo doblarse a sí mismo y Anthony Hopkins dobló a Laurence Olivier, fallecido dos años antes.

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La escena es la siguiente. En una estancia protegida por cortinas de gasa Craso (L. Olivier) se baña ayudado por su criado Antonino (T. Curtis) y le pregunta enmascaradamente por su orientación sexual. No se dice nada explícito, pero se entienden a la perfección las connotaciones homosexuales. 

¿Comes ostras?

-Cuando puedo, amo.

-¿Comes caracoles?

-No, amo.

-¿Consideras que comer ostras es moral y comer caracoles es inmoral?

-No, amo.

-Por supuesto que no. Solo es cuestión de gustos, ¿verdad?

-Sí, amo.

-Y el gusto no es lo mismo que el apetito. Y por lo tanto no es una cuestión de    moralidad, ¿verdad?

-Se podría decir así, amo.

-Mi gusto incluye tanto a los caracoles como a las ostras.

 

Hoy en día parece ridículo prohibir algo así, pero en los años sesenta en pleno apogeo de la caza de brujas de McCarthy no era cosa  de broma. El comité censor americano llegó a sugerir que podrían aprobar la escena si cambiaban ostras y caracoles por alcachofas y trufas, pero Kirk Douglas que era el productor y el protagonista de la película no lo consistió.

Hay un libro escrito por Kirk Douglas “Yo soy Espartaco (Rodar una película, acabar con las listas negras)” (2012) que explica muchas de las curiosidades del rodaje, el cual se hizo parcialmente en España y en el que intervinieron 8.500 soldados españoles los cuales interpretaron tanto a romanos como a esclavos. La única orden categórica de Franco fue que ninguno de ellos pareciera que moría en la película, por eso del orgullo español. 

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“Una película es (o debería ser) como la música. Debe ser una progresión de ánimos y sentimientos. El tema viene detrás de la emoción, el sentido, después” . Stanley Kubrick.

¡Bon appetit!

El origen carolingio de la fiesta de San Esteban en Cataluña

San Esteban fue el primer mártir de la cristiandad. Murió lapidado en Jerusalem por blasfemar ante el Sanedrín.

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Su fiesta se celebra el 26 de diciembre, el día después de Navidad, que conmemora la fecha en la que sus reliquias fueron llevadas en procesión hasta la basílica de Hagia María en el año 415.

San Esteban es patrono de Roma, de los caballos, los mozos de cuadra y de los cocheros. También protege de la obsesión, de la pleuresía, de los dolores de cabeza y ayuda a tener una buena muerte.

Pero que el día de San Esteban sea festivo en muchos lugares de Europa no depende de su santidad ni de sus poderes.

 

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En el pasado los condados catalanes dependían del obispado de Narbona, mientras que en el resto de la península lo hacían del obispado de Toledo. Narbona formaba parte de Reino Carolingio (reino franco que dominó la dinastía carolingia del siglo VIII al siglo IX en Europa).

 

Para ellos la idea de familia, de clan y de celebración de los días santos era muy importante. Tres de esas fiestas eran: Navidad, Pascua Florida y Pascua Granada. En ellas todos los miembros de las familias procuraban acudir al lugar de donde provenían, a su casa familiar, por muy lejos que estuvieran, pero al día siguiente debían volver a sus ocupaciones habituales.

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Así quedó instaurado ese día festivo en muchos países de Europa.  Hoy celebramos una reunión familiar y una comida más.

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Pero para los carolingios ese día no era fiesta, sencillamente no se podía trabajar porque se tenía que volver a casa después de Navidad después de haber visitado a la familia. Todo tiene un sentido. 

Las carreras de cuadrigas: La tierra, el sol, el zodiaco…

Hace unos días visité la ciudad romana de Tarragona, está en muy buen estado aunque del circo apenas queda nada, pero se puede reconocer la forma que tenía y sus antiguas proporciones por la plaza y la disposición de las calles que lo circundan en la actualidad. El circo no era circular como podría pensarse, era elíptico y en él tenía lugar uno de los espectáculos que más público atraía que era el de las carreras de cuadrigas, seguro que  muchos de nosotros lo recordamos por la película de William Wyler “Ben Hur” y su famosa carrera.

Pero la historia verdadera va mucho más allá porque esas carreras eran una de las tradiciones más antiguas de la cultura romana que ya estaban documentadas  en el siglo  VIII a. C.

El espectáculo consistía en una competición de carros tirados por caballos, generalmente bigas (dos) o cuadrigas (cuatro). La carrera, la forma del edificio y los elementos que lo configuraban tenían una clara simbología religiosa.

La arena donde corrían simbolizaba la tierra; los carros, el sol; las siete vueltas que se daban en torno a la espina (muro interior que dividía longitudinalmente la pista en dos) a los siete días de la semana; los cuatro colores de las escuadras que participaban: el verde, el azul, el rojo y el blanco, a las cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno); mientras que los doce carros que participaban en la carrera simbolizaban los doce meses del año y los doce signos del zodíaco.

Era el culto al paso del tiempo, al año agrario. Era el ciclo de la vida y de la muerte.

El circo Máximo de Roma, en la época de Trajano, tenía una capacidad para 125.000 personas, mientras que el de Tarraco estaba entorno a las 25.000.

 

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Los aurigas fueron personajes muy populares que corrían por dinero y prestigio,; los caballos tenían nombre y también eran famosos. Dentro del Circo había tabernas donde se podía comprar comida o bebida así como lugares donde se hacían apuestas.

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Los espectáculos duraban todo el día, eran gratuitos y estaban financiados por ricos personajes que ocupaban cargos públicos en la ciudad o en la provincia.

A los aurigas que morían en la carrera se les homenajeaba erigiendo un monumento funerario en su honor.

Este relieve fue dedicado a Eutyches, auriga tarraconense que murió con 22 años.  La parte superior presenta su imagen sosteniendo una palma de la victoria en la mano izquierda y con el brazo derecho extendido.

La traducción sería  algo así:

Texto genérico, de parte de sus ” dueños”, en prosa:

 Al auriga Eutyches, de 22 años. Flauius Rufinus y Sempronia Diofanis a su siervo que bien lo merecía. Descansan en este sepulcro los restos de un auriga principiante bastante diestro,  sin embargo, en el manejo de las riendas. 

Texto puesto en boca del auriga , en verso:

Yo, que montaba ya sin miedo los carros tirados por cuatro caballos, no obtuve permiso, con todo, para conducir más que los de dos.                                                                                  Los hados, los crueles hados, a los que no es posible oponer resistencia, tuvieron celos de mi juventud. Y , al morir no me fue concedida la gloria del circo, para evitar que me llorara la fiel afición. Abrasaron mis entrañas malignos ardores, que los médicos no lograron vencer.                                                                                                                                                    Te ruego caminante, derrames flores sobre mis cenizas: tal vez tu me aplaudiste mientras vivía.

 

 

Lo roto. Kintsugi

“Hay una grieta en todo, así es como entra la luz”. Leonard Cohen.

El Kintsugi es el arte de rescatar piezas rotas de porcelana con laca y oro puro. Es una técnica centenaria del Japón que repara los recipientes rotos convirtiéndolos en objetos aún más valiosos de lo que eran antes de romperse.

La tradición cuenta que se inició hace muchos años cuando los soldados japoneses volvían de las batallas exhibiendo orgullosos sus cicatrices, eso significaba que habían peleado y habían sobrevivido.

En Japón la porcelana no se tira, se arregla con oro, porque es más valioso un objeto que ha sufrido que uno que no.

 

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Es la exaltación de lo usado, de lo vivido.

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Es conservar y valorar lo que nos acompaña.

 

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Es una filosofía de vida, una manera de ver el mundo.

Es un poema de Piedad Bonnett:

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.

                                                                                               De Explicaciones no pedidas, 2011

 

El primer villancico de Navidad nació en Toledo cuando convivían cristianos, árabes y judíos

Se cree que el primer villancico de Navidad nació en Toledo allá por el siglo XV. Se encontró manuscrito en uno de los libros de ceremonias de la Catedral de la ciudad.

Es una pieza excepcional, para una sola voz, de autor anónimo cuya música está influida y aúna las tres culturas que por aquel entonces convivían en Toledo.

Bien vengades, pastores”.

 

Decidnos lo que visteis. 

Es un niño y rey del cielo que hoy ha nacido en el suelo.

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Decidnos lo que  vísteis.

YO VENGO DE VER
Lope de Vega

Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.

Sería hermoso que nadie tuviera que abandonar su país por el hambre o la guerra, que el mundo fuera un lugar de Paz, Amor y Sabiduría para todos los que vivimos en él.

¡ Feliz Navidad !

 

 

¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar. Robert Browning

Se podría decir de él que fue uno de los poetas y dramaturgos ingleses más destacados, que nació en 1812 en Camberwell (Reino Unido) y que murió en Venecia en 1889; que sus restos reposan en el Rincón de los poetas de la Abadía de Westminster de Londres; que entre otras obras escribió “Hombres y Mujeres (1859) y Dramatis Personae (1864), las cuales incluyen una innovadora forma literaria: el monólogo dramático; que ejerció una importante influencia sobre poetas posteriores como T. S. Eliot  y Ezra Pound.

NPG 1898,Robert Browning,by Michele Gordigiani

by Michele Gordigiani,painting,1858

Diré que fue el marido de la poetisa Elizbeth Barret. Para ella escribió una poesía que en su día no recibió contestación, que le hizo pensar que la joven se había ofendido por el tono sensual y metafórico de la misma (no hay que olvidar que era la época victoriana), pero tiempo después descubrió una antología poética de ella en la que hablaba de ese poema y mencionaba su nombre. Desde ese momento mantuvieron una correspondencia epistolar que duró dos años hasta que se casaron en secreto.

“El que tiene siempre ante sus ojos un fin, hace que todas las cosas le ayuden a conseguirlo.”

“Haznos felices y nos harás buenos.”

“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.”

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar.”

Este es el poema gracias al cual se inició una relación que traspasó los límites de lo personal para formar parte de la historia de la poesía universal.

En él transmite la felicidad y la pasión de dos amantes que se encuentran, la ansiedad que precede al momento amoroso con un cuerpo cómplice.

“Encuentro nocturno” (1849)

El mar gris y la extensa tierra negra;
La medialuna grande, baja y amarillenta;
Las atemorizadas olas breves que saltan
Desde su sueño en encendidos círculos,
Mientras gano la cala con impulsiva proa
Y sofoco su marcha en la arena fangosa.

Una milla de cálida playa fragante, luego;
Tres campos que cruzar hasta ver una granja;
Un toque en el cristal, el rápido raspado
Y el borbotón azul de un fósforo encendido,
Y una voz menos fuerte —debido a gozo y miedo—
Que los dos corazones golpeando al unísono.

 

Elizabeth murió en 1861, pero su amor y las obras de los dos trascendieron a través del tiempo. 

También la voz de Robert Browning. Se conserva un poema grabado por su propia voz en 1889, fue registrado después de una cena en casa de su amigo Rudolf Lehman, tres meses antes de su muerte. Se grabó en un cilindro de fonógrafo inventado por Thomas Edison.

Browning recitó de memoria unos versos de su poema “Cómo llevaron las buenas noticias de Ghent a Aix” olvidándose algunas palabras:

 

En 1890, durante el primer aniversario de la muerte de Robert Browning y en la misma casa en donde se había grabado el cilindro se volvió a encender el fonógrafo y se escuchó aquella grabación.

Históricamente hablando, fue la primera vez en la que se oyó la voz de una persona muerta.

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