Historia

Perséfone y el mito de la primavera

En el principio cuando diosas y dioses habitaban el mundo Démeter era la encargada de proteger a la tierra y de hacer que germinaran frutos y cereales en ella.                           

Su vida transcurría feliz junto a Zeus, su esposo, y su hija Perséfone a la que le encantaba recoger flores en los bosques junto a las ninfas.

Pero una mañana el dios Hades, que era hermano de Zeus y el rey del inframundo, subió a la tierra y vio a la doncella. No pudo resistirse a su belleza y a su alegría, la subió a su carro, abrió de nuevo la tierra y se la llevó con él al reino de los muertos para hacerla su esposa y su diosa. Aquel día el mundo cambió.

 

Démeter la buscó sin descanso desatendiendo sus obligaciones, el cielo se tornó plomizo, cayeron las hojas de los árboles, dejaron de brotar flores y frutos, se secaron las cosechas  y los ríos se helaron.

arboles-secos

Zeus al ver la desesperación de su esposa y en lo que se había convertido el mundo, fue a hablar con su hermano  para que liberara a su hija. Pero Hades no quería hacerlo porque la amaba con locura, además Perséfone había comido seis granos de granada en el inframundo y nunca vuelve nadie a la vida cuando ha osado comer junto a los muertos.

perse4

Fue tanta la tristeza y la desesperación de la muchacha que Hades conmovido propuso un trato. Perséfone podría retornar al mundo de los vivos, pero volvería al Averno seis meses al año, uno por cada grano de granada que había comido.

perse1

Démeter se alegró tanto al ver a su hija que hizo reverdecer los campos, brotar las flores y crecer el trigo para que comieran los pájaros. 

Así nació la primavera.

 

Anuncios

El primer villancico de Navidad nació en Toledo cuando convivían cristianos, árabes y judíos

Se cree que el primer villancico de Navidad nació en Toledo allá por el siglo XV. Se encontró manuscrito en uno de los libros de ceremonias de la Catedral de la ciudad.

Es una pieza excepcional, para una sola voz, de autor anónimo cuya música está influida y aúna las tres culturas que por aquel entonces convivían en Toledo.

Bien vengades, pastores”.

 

Decidnos lo que visteis. 

Es un niño y rey del cielo que hoy ha nacido en el suelo.

refugiados

Decidnos lo que  vísteis.

YO VENGO DE VER
Lope de Vega

Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.

Sería hermoso que nadie tuviera que abandonar su país por el hambre o la guerra, que el mundo fuera un lugar de Paz, Amor y Sabiduría para todos los que vivimos en él.

¡ Feliz Navidad !

 

 

¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar. Robert Browning

Se podría decir de él que fue uno de los poetas y dramaturgos ingleses más destacados, que nació en 1812 en Camberwell (Reino Unido) y que murió en Venecia en 1889; que sus restos reposan en el Rincón de los poetas de la Abadía de Westminster de Londres; que entre otras obras escribió “Hombres y Mujeres (1859) y Dramatis Personae (1864), las cuales incluyen una innovadora forma literaria: el monólogo dramático; que ejerció una importante influencia sobre poetas posteriores como T. S. Eliot  y Ezra Pound.

NPG 1898,Robert Browning,by Michele Gordigiani

by Michele Gordigiani,painting,1858

Diré que fue el marido de la poetisa Elizbeth Barret. Para ella escribió una poesía que en su día no recibió contestación, que le hizo pensar que la joven se había ofendido por el tono sensual y metafórico de la misma (no hay que olvidar que era la época victoriana), pero tiempo después descubrió una antología poética de ella en la que hablaba de ese poema y mencionaba su nombre. Desde ese momento mantuvieron una correspondencia epistolar que duró dos años hasta que se casaron en secreto.

“El que tiene siempre ante sus ojos un fin, hace que todas las cosas le ayuden a conseguirlo.”

“Haznos felices y nos harás buenos.”

“El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla.”

“¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar.”

Este es el poema gracias al cual se inició una relación que traspasó los límites de lo personal para formar parte de la historia de la poesía universal.

En él transmite la felicidad y la pasión de dos amantes que se encuentran, la ansiedad que precede al momento amoroso con un cuerpo cómplice.

“Encuentro nocturno” (1849)

El mar gris y la extensa tierra negra;
La medialuna grande, baja y amarillenta;
Las atemorizadas olas breves que saltan
Desde su sueño en encendidos círculos,
Mientras gano la cala con impulsiva proa
Y sofoco su marcha en la arena fangosa.

Una milla de cálida playa fragante, luego;
Tres campos que cruzar hasta ver una granja;
Un toque en el cristal, el rápido raspado
Y el borbotón azul de un fósforo encendido,
Y una voz menos fuerte —debido a gozo y miedo—
Que los dos corazones golpeando al unísono.

 

Elizabeth murió en 1861, pero su amor y las obras de los dos trascendieron a través del tiempo. 

También la voz de Robert Browning. Se conserva un poema grabado por su propia voz en 1889, fue registrado después de una cena en casa de su amigo Rudolf Lehman, tres meses antes de su muerte. Se grabó en un cilindro de fonógrafo inventado por Thomas Edison.

Browning recitó de memoria unos versos de su poema “Cómo llevaron las buenas noticias de Ghent a Aix” olvidándose algunas palabras:

 

En 1890, durante el primer aniversario de la muerte de Robert Browning y en la misma casa en donde se había grabado el cilindro se volvió a encender el fonógrafo y se escuchó aquella grabación.

Históricamente hablando, fue la primera vez en la que se oyó la voz de una persona muerta.

Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Carlo M. Cipolla fue uno de los mayores historiadores del siglo XX. Catedrático de Historia económica en las universidades de Pavía y Berkeley. Escribió numerosas obras sobre historia y economía, pero también es conocido por un pequeño libro humorístico (aunque muy serio) de 80 páginas: Allegro ma non troppo. Este contiene dos ensayos: uno sobre el papel de las especias en el desarrollo económico de la Edad Media (de la pimienta en particular) y otro en el que enuncia las leyes de la estupidez humana. Este último es una joya. He aquí una muestra:

  1. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación.
  2. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona.
  3. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.
  4. Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida; constantemente olvidan que en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, asociarse con individuos estúpidos constituye invariablemente un error costoso.
  5. Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

cipolla

Calo M. Cipolla explora la conducta humana considerando dos factores:

-Los beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo.

-Los beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros.

Y según esto divide a la población en cuatro grupos:

(1)-INTELIGENTES: benefician a los demás y a sí mismos.
(2)-INCAUTOS o desgraciados: benefician a los demás y se perjudican a sí mismos.
(3)-ESTÚPIDOS: perjudican a los demás y a sí mismos.
(4)-MALVADOS o bandidos: perjudican a los demás y se benefician a sí mismos.

Para Cipolla, desde el punto de vista económico y social, un Malvado siempre es preferible a un Estúpido, ya que el malvado, en el fondo, hace que los bienes cambien de manos, mientras que el estúpido no aporta ningún beneficio para nadie.

Desde luego da mucho que pensar.

Einstein

 

 

La armónica de cristal, el instrumento maldito

Cuando en 1758 Benjamin Franklin asistió en Inglaterra al concierto de copas musicales de Edmund Delaval quedó tan fascinado por el sonido que producían las copas llenas de agua que inventó un instrumento que reprodujera esa eufonía. Tomó veintitrés copas con un pequeño agujero en la base y las ensambló en un huso de hierro que iba girando gracias a un pedal colocado a la altura de los pies parecido al de las máquinas de coser.

Así nació la armónica de cristal. Fue un éxito. En 1762 la concertista Marianne Davis y su hermana, cantando como soprano, dieron recitales por toda Europa que maravillaron hasta la familia Mozart haciendo que Leopold adquiriese un instrumento para él.  En 1791, un año antes de su prematura muerte, el mismísimo W. Amadeus Mozart compuso una obra para ese instrumento: Adagio y Rondo en Do Menor, KV 617.

 

Marianne Davies también conoció al médico Anton Mesmer, responsable de la teoría del “magnetismo”, quien se enamoró literalmente del instrumento y lo utilizó para inducir estados de hipnosis en sus pacientes.

La propia reina María Antonieta tocaba la armónica de cristal. Se cree que habían unas 4000  de ellas fabricadas entre 1761 y 1835 que se tocaban sobre todo en los salones de la época.

En París el belga Étienne-Gaspard Robertson, físico, mago  y espiritista, creó un espectáculo con espejos y proyecciones de la llamada “linterna mágica” a la luz de las velas y con el sonido de la armónica de cristal que aterrorizaba al público. Estas representaciones llamadas Fantasmagorías se llegaron  a realizar en sitios emblemáticos como el convento de los Capuchinos.

armonica2

Beethoven, Carl Philipp Emmanuel Bach, Saint-Sans, y más tarde Richard Strauss,  también compusieron para la armónica de cristal, apodada “el órgano de los Ángeles” por Paganini.

Su sonido era tan mágico y cristalino que fue usado para tratar la melancolía, los enfermos primero mejoraban, pero al poco tiempo sus síntomas se acentuaban. Empezó a correr el rumor de que producía crisis nerviosas en quien la escuchaba y de que los músicos que la tocaban sufrían cefaleas, desmayos, parálisis, pérdidas de memoria y locura, incluso que algunos enfermaban de cáncer.

No eran supersticiones, era verdad.

En algunas ciudades alemanas llegó a prohibirse y a ser considerada como un instrumento maldito. Hasta que se supo la causa, el cristal de las copas estaba fabricado con grandes dosis de plomo y el contacto con el agua para que sonara hacía que este se absorbiera rápidamente a través de las yemas de los dedos. Producía una enfermedad llamada Saturnismo.

El cristal dejó de hacerse con plomo y el instrumento de modificó, pero su uso disminuyó. Hoy en día se interpreta en la célebre escena de la locura de la ópera Lucía de Lammermoor, y eso ha hecho olvidar  su maldición.

 Pero es un sonido extraño que primero cautiva, relaja, seduce, pero al cabo de un rato de escucharlo algo cambia en quien la oye.  

 

No en vano Goethe dijo que en el sonido de la armónica de cristal se podía oír “el alma del mundo”.

 

La promesa de Solivella

Allá por el año 1743 una epidemia de viruela devastó la población de Solivella, un pequeño pueblo de la Conca de Barberá en Tarragona, causando numerosas bajas sobre todo entre los jóvenes y los niños.

La gente del pueblo no sabía qué hacer, ya habían invocado a sus patrones protectores de la peste como a san Roque, san Antón, san Sebastián o a los santos San Cosme y Damián, los cuales tenían imágenes en la iglesia de Santa María de la cual eran copatrones, pero todo fue en vano, los niños y los jóvenes se seguían muriendo y eso era algo que una sociedad agrícola, que dependía de  básicamente de su futura mano de obra para sobrevivir, no se podía permitir.

Tenían que encontrar una solución mejor. Alguien pensó que por qué no dejarse de intermediarios y recurrir al mismísimo Jesucristo. En aquella época los responsables diocesanos predicaban las bondades del Sagrado Corazón de Jesús y su culto era muy popular por milagroso. Les pareció una buena opción y así lo establecieron.

Si remitían los males, cada año y a perpetuidad harían una misa solemne y una procesión por todas las calles del pueblo adornándolas con flores y en absoluto silencio. Ese día sería siempre el mismo y todo el mundo dejaría de trabajar para poder asistir y así agasajar al santísimo.

IMG_0382

Se eligió el 9 de septiembre porque era la fecha en la que se concentraban en el pueblo todos los payeses de esas tierras para pagar las contribuciones en grano y especies a los señores de Llorac propietarios de la villa. Aquel año la peste se acabó.

Esa tradición que en estos días ha cumplido los 274 años, aunque es probable que sea muy anterior pues la datación se basa en la fecha de los privilegios episcopales, papales y reales que seguramente se pidieron mucho después de los hechos y que se conservaron hasta la Guerra del Francés, se ha mantenido tal cual, incluso hoy en día si el 9 de septiembre cae en domingo se traslada al lunes para poder cumplir bien la promesa.

IMG_0386

La madrugada de ese día todos los habitantes del pueblo realizan alfombras con dibujos de colores en sus calles para que por ellas pase la procesión. En cada plaza y en muchas esquinas hombres, mujeres y niños escenifican cuadros plásticos de pasajes bíblicos contentos de tomar el relevo a todos aquellos que les precedieron.

FullSizeRender (56)

Este año he asistido por primera vez a esa ceremonia que renueva un pacto protector contra epidemias y desgracias de todo tipo. Una de las alfombras se solidarizaba con el dolor que hace muy pocos días sufrió mi ciudad. Sí, estaba dedicada a Barcelona.

IMG_0374

Aunque florezcan las amapolas en los campos de Flandes

La amapola es la flor que simboliza las víctimas de la Gran Guerra. Ya en la época napoleónica se había observado que los territorios que habían sido campos de batalla se cubrían de amapolas en primavera.

El 3 de mayo de 1915 el teniente coronel John McCrae, médico de origen canadiense que sirvió como cirujano en un hospital de campaña durante la Primera Guerra Mundial, y gran amante de la poesía; tras acudir al entierro de su compañero Alexis Helmer, escribió un poema que tituló “En los campos de Flandes” en el que mencionaba las amapolas que nacían entre las tumbas de los soldados.

amapolas

El poema fue publicado poco tiempo después en la revista británica Punch, muy crítica con el conflicto bélico. Una secretaria de la oficina de la YMCA, Moina Michael quedó impactada por la poesía y el 9 de noviembre de 1918 (dos días antes del armisticio de la Primera Guerra Mundial) decidió comprar unas amapolas y repartirlas entre los asistentes en la conferencia que celebró la YMCA en Nueva York.

amapola papel

La francesa Anna Guérin (también voluntaria de la organización) quedó conmovida por el gesto de su compañera y cuando volvió a Europa decidió hacer lo mismo en su país, el día del final de la Gran Guerra, el 11 de noviembre. Desde entonces, coincidiendo con el aniversario y todas las conmemoraciones que se realizan durante el mes de noviembre, infinidad de personas lucen cada año una amapola en la solapa o en el pelo como homenaje a los soldados caídos.

A ese día se le conoce como Poppy Day  (Día de la Amapola).

Este es el poema  «En los campos de Flandes». Recitado en inglés por Leonard Cohen:

 

«En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.
Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos, amábamos y éramos amados.
Ahora yacemos en los campos de Flandes.
Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.
Mantenerla en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas».

John_McCrae_in_uniform_circa_1914

                                                                John Mc Crae

amapolas1

“Jamás descansaremos, aunque florezcan en los campos de Flandes las amapolas”

Moving en el siglo XIII

Una de las ventajas de viajar en mayo es que hay poco turismo y a veces tienes la gran suerte de encontrar a alguien que te explica las cosas en exclusividad. Así pasó en el Palacio de los Papas de Viterbo. La historia empieza así:

Corría el año 1268. El Papa Clemente IV acababa de fallecer en Viterbo, que era en dónde estaba la sede papal, y como era la costumbre veinte cardenales (en este caso diecinueve) se reunieron en la ciudad para determinar quién sería el próximo Papa. La decisión no era fácil porque estaban divididos entre los partidarios del rey de Nápoles, Carlos de Anjou, que favorecía a Francia, y la elección de un Papa italiano afín a los intereses de Roma. Las votaciones se hacían diariamente, pero no se ponían de acuerdo. Así pasó casi un año.

Para la ciudad de Viterbo el coste de aquella indecisión empezó a ser inasumible porque cada cardenal vivía en un palacio de la ciudad acompañado por  un numeroso séquito de servidores, soldados y familiares, y su toda su manutención junto con su pompa y boato corría a cargo de la ciudad. Los cardenales entraban y salían libremente para ir a votar al palacio cada día. Para forzar la decisión Alberto de Montebuono, en compañía del Capitán del pueblo Raniero Gatti, ordenó la clausura de los purpurados para aislarles del ruido del mundo en lo que hoy se conoce como Sala de los Papas.

Viterbo-Inside_Papal_Palace

De ahí viene lo que ahora se conoce como cónclave (“clausi cum clave”). Tampoco funcionó y los magistrados optaron por racionarles los alimentos y el agua. No solo eso, también se retiró parte del techo para que estuvieran expuestos a los rigores climatológicos del Lazio italiano, muy caluroso en verano y extremadamente frío en invierno. La tradición oral dice que las condiciones higiénicas eran penosas y que era muy frecuente ver a los cardenales hacer sus necesidades por las ventanas. Tres de ellos murieron, pero nada cambió.

viterbo-palazzo-dei-papi-1420-0001

Con los recursos de la ciudad agotados, en septiembre de 1271, casi tres años más tarde,  Felipe III de Francia obligó de una manera “enérgica” a formar un comité de seis cardenales. A las dos horas decidieron.

Conclave-

Tebaldo Visconti sería el nuevo Papa. No importó que no fuera sacerdote ni que en aquellos momentos se encontrara en Tierra Santa, en plena octava cruzada. El 27 de marzo de 1272, tres años y cuatro meses después, se proclamó Papa  con el nombre de Gregorio X.

gregorio marco polo

 

Una de las primeras medidas de su ministerio fue promulgar la constitución Ubi periculum, que regulaba el sistema de elección de Papa por los cardenales obligándoles a un encierro de diez días después de la muerte del pontífice restringiendo progresivamente la cantidad de alimentos hasta que se tomara la decisión. Así se instauró definitivamente la figura del cónclave que en muchos de sus aspectos se mantiene hasta nuestros días.

Cuando la guía acabó de enseñarnos el sitio histórico, aún alucinados por el entorno y por la historia nos habló muy bajito, casi al oido, a pesar de que sus oyentes éramos solo dos y nos dijo:

Según la tradición oral, la sala del cónclave es esta, pero en 2014 se descubrió por casualidad otra estancia que tiene muchas posibilidades de ser la real. Yo no les he dicho nada.

Vera-sala-conclave-01

Conseguí encontrar la noticia y la foto en internet. Fue una lástima porque eso te hace dudar de la verdad. Si es que hay verdad y mentira.

Porque como decía Napoleón: “¿Qué es la historia? Una sencilla fábula que todos hemos aceptado”.

 

BOMARZO. El pueblo, el jardín y el libro

Bomarzo es un pueblo del Lazio italiano con pasado etrusco, romano y medieval en donde la familia Orsini tenía una de sus residencias principales. En 1552 el Duque Vicino Orsini, reconstruyó el castillo haciéndolo inexpugnable y ampliándolo hasta incluir alguna de las casas del pueblo en él. Encargó a Pirro Ligorno (que después de la muerte de Miguel Ángel trabajaría en San Pedro de Roma) la creación de un jardín con colosales esculturas de piedra (casi cuarenta) llenas de símbolos y de enigmas. Hoy es un pueblo con numerosas casas en venta que vive de los recuerdos del pasado y sobre todo de los visitantes del jardín de los monstruos o Bosque Sacro. En el castillo hay un museo y se pueden visitar las estancias de la familia Orsini.

A veces en el arco de una de las puertas del castillo, en la fachada principal, se puede ver ropa tendida al sol, y es que alguno de los habitantes del pueblo sigue viviendo en él.

img_bomarzo castillo.jpg

Bomarzo tiene un jardín de diez hectáreas poblado por monstruos pétreos, un bosque que al principio se llamó sacro, no por ser sagrado sino por ser maravilloso y que al caer en el abandono pasó a ser conocido por “El jardín de los monstruos”. Se dice que  Vicino Orsini lo hizo construir  tras la muerte de su esposa Julia Farnese como homenaje póstumo. En él se exalta la vida en oposión con la muerte a través de dos mitos inseparables: Marte/ Hércules y Ceres/Proserpina. A la entrada una inscripción en un monolito dice así: “Solo para que el corazón se desahogue”. 

Estas son algunas de las esculturas:

sirena

ovejas

Una sirena con dos colas, un ogro en el que se puede vivir dentro…

Elefantes, duendes, gigantes…

94c5f-jardin-bomarzo-3

Y una casa en donde se entra por una puerta aparentemente normal, pero que está inclinada, lo cual hace que sea imposible descansar y vivir. Una inscripción nos la presenta como : “El reposo de nuestra alma racional”

Bomarzo es un libro de Manuel Mujica Lainez

Lo leí a los dieciséis años de un tirón, casi sin respirar. Me sedujo desde la primera palabra llevándome de la mano por la Edad Media, el Renacimiento, la coronación de Carlos V en Bolonia, la batalla de Lepanto…

Relata la vida de Vicino Orsini, personaje atormentado y cruel, pero a la vez culto y refinado que fue el segundo hijo de Corrado Orsini; al nacer contrahecho y deforme fue rechazado por su padre, pero por obra del destino llegó a ser el duque de Bomarzo.  Gracias a la magnífica prosa de Mujica Lainez pude saborear los manjares que ellos comían, oler la fragancia del bosque, los hedores de la muerte, admirar y tocar la suavidad de la seda, los brocados… En una palabra: pude estar allí. A la vez es una novela crítica con la política, con la religión, con la intolerancia.

Era tal el buen recuerdo que al programar un viaje a Viterbo pensé visitar el jardín de Bomarzo y me propuse volverlo a leer. Me llevé una sorpresa. Cuando empecé me costó avanzar, entender una prosa tan rica y tan llena de descripciones preciosistas. Me cansaba. ¿Cómo podía ser? ¿Por qué antes, mucho más joven,  me había encantado?   Me forcé a seguir a pesar del esfuerzo, de la extensión del libro y del poco tiempo del que disponía. Al final entendí el porqué. Las obras que leemos ahora, los planteamientos argumentales, la velocidad de la prosa, la falta de detalles, lo que se sobreentiende, los finales poco explícitos; hacen que leer sea diferente, que cueste pasar por una puerta más estrecha.

Sí, al final he entrado. He recuperado la capacidad de encantamiento de mis dieciséis años y le doy gracias a Bomarzo, al pueblo, al jardín y al libro por llevarme allí.

Voy por la mitad, lo estoy leyendo poco a poco para que me dure más. Ha vuelto a pasar, como dice la cita de Dante que está grabada en la boca del Ogro.“Cada pensamiento vuela”.

 

 

ogro

boca