G. Leopardi

URÓBOROS. En mi fin está mi principio

Uróboros su nombre, que procede del griego,  significa serpiente que se come la cola. Es una figura que se forma a partir de los opuestos Al hacerlo forma un círculo que simboliza el ciclo eterno de las cosas, el renacimiento, también el esfuerzo y la fatalidad en donde todo vuelve a empezar a pesar de los esfuerzos para impedirlo. El sol, las olas del mar, lo que cae para lego volver a empezar. La eternidad.

Ya en Egipto, en la cámara de la pirámide de Unis, en el 2300 a.C. se encontró un jeroglífico que lo representaba.

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En alquimia  la iconografía alquímica, En la Chrysopoepia, tratado alquímico del s. II, el más antiguo que se conoce, aparece representando la obra circular del alquimista, la transformación de los metales en oro como símbolo de purificación. El color verde se asocia con el principio, mientras que el rojo simboliza la consumación del objetivo del Magnus Opus.

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El sentido del uróboros lo encontré en la poesía de T. S. Eliot:

East Coker 

En mi principio está mi fin. Una tras otra
Las casas se levantan y se derrumban, se desmoronan, se extienden,
Son arrancadas, destruidas, restauradas, o en su lugar
Queda un baldío, una fábrica o un paso a desnivel.
Viejas piedras para nuevos edificios,
Vieja leña para nuevas hogueras,
Viejas hogueras para las cenizas y cenizas para la tierra
Que ya es carne, pieles y heces,
Huesos humanos y animales, tallos y hojas de cereal.
Las casas viven y mueren.
Hay un tiempo para la construcción,
Un tiempo para habitar y engendrar
Y un tiempo para que el viento rompa el cristal desprendido
Sacuda las maderas en que trota el ratón del campo
Y el tapiz en jirones donde se halla bordado
Un lema silencioso.
En mi principio está mi fin. Ahora cae la luz.

 

El sentido del uróboros está grabado en la tumba del gran poeta Giacomo Leopardi. Dentro de él una lechuza y una lámpara encendida ambas símbolo de la sabiduría y el conocimiento.

Leop

 

Todas las cosas desde la eternidad son de formas semejantes y dan vueltas en círculos” (Marco Aurelio).