Gaudí

Aleix Clapès. El pintor misterioso

El personaje del cuadro que presenta esta entrada no es Aleix Clapès, es el retrato que el pintor hizo de Manuel Dalmau Oliveres, pero nos abre la puerta al mundo tenebrista y simbólico del autor.

Autorretrato

Este sí es su autorretrato. Mirada brillante y dura, medio velado entre la luz y la sombra. Aleix Clapès (Vilassar 1846-Barcelona 1920). Fue uno de los representantes del modernismo catalán. Compañero de Ramón Casas, de Santiago Rusiñol, de Domènec i Montaner, amigo intimo de Gaudí y de Eusebi Güell, para quien colaboró y trabajó en el Palau Güell y en La Pedrera. De repente su amistad con los dos se rompió, nunca se supo bien porqué, se dice que porque no cumplía con sus trabajos, porque hacia lo que quería y tenía un carácter muy difícil.

Clapès era un pintor multidisciplinario, había sido fotógrafo, editor, propietario de una tienda de pinturas. Diseñó muebles, hizo tapices (muchos de ellos desaparecidos), incluso ganó un premio en un concurso de poesía en el que Àngel Guimerà estaba de jurado con su obra “Mar Latino”

Hace unos días pude admirar su pintura en la exposición que hay sobre él en el Palau Güell de Barcelona (“El inquietante pintor de Güell y Gaudí”, Dic 2020 – Mayo 2021). Me impresionó lo fantasmagórico de sus retratos. Es como si pintara espíritus, personas difuminadas y esquivas, todas ellas inquietantes.

Parte de su leyenda dice que en 1920 León Trotski adquirió uno de sus cuadros “El peón” para exponerlo en el Kremlin y que poco después el mismísimo Stalin le escribió para elogiar y comentar la obra. No se conserva la carta ni se sabe nada del cuadro.

Clapès fue una figura de extremos, ganó mucho dinero y acabó en la ruina, fue ensalzado como un genio y denostado y rebajado por otros. El crítico Ramón Casellas era un entusiasta de su arte mientras que Feliu Elias le calificaba de “calamidad plástica” y de “energúmeno sin humanidad ni maneras”; y Picasso y Casagemas se referían a él como “el loco de Clapès”.

Aleix Clapès murió el 17 de septiembre de 1920, a los 64 años, mientras decoraba el vestíbulo y la escalera del manicomio del hospital de la Santa Creu.

Una de sus pinturas más emblemáticas, de grandes proporciones (2.5m x 6.80m) “Traslado de los restos de Santa Eulalia” está expuesta en la Sala de Actos del Hospital de Sant Pau.

Quizás tuvo una personalidad complicada, pero eso es algo inherente a los grandes creadores, a la gente capaz de tocar el cielo y el infierno con el mismo dedo.

Flores del vestíbulo de La Pedrera pintadas por Aleix Clapès.