Manel Armengol.

MANEL ARMENGOL. Fotógrafo

 

Conocí su obra en un curso de  la Universidad de Barcelona sobre simbología. Los símbolos son las representaciones universales que nos llegan directamente al espíritu sin necesidad de pasar por el intelecto. Lo que se percibe y se entiende sin más. Un viaje al “Mundus Imaginalis” de Henri Corbin, a la tierra intermedia en donde el espíritu se materializa y la materia se espiritualiza.

En uno de los documentos recomendados en el curso estaba esta fotografía: “Roca iluminada por el agua” de Manel Armengol.

 

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Cada vez que la miro intento describirla, pero no puedo. Sólo siento. Siento como el agua se hace luz, como sublima a la piedra y la hace etérea, espiritual. Como la libera de su peso convirtiéndola en aire y en luz. .

 

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Otra de las fotografías es “El estanque y la putrefacción”. Según los antiguos alquimistas el medio para empezar la transformación de la vida es la putrefacción. Esta foto es una de la que ilustran el libro “Cuestiones simbólicas” de Raimon Arola. En ella hasta se puede oler el limo del fondo. Recuerda al dibujo  “Tres mundos” de M.C.Escher” en donde también se contemplan los tres planos dotándolo de un efecto tridimensional.

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Y aquí otra roca convirtiéndose en nube.

 

Manel Armengol (1949) es uno de los grandes de la fotografía. Empezó haciendo foto-periodismo y se dio a conocer a nivel internacional por el reportaje de la manifestación de las libertades de 1976 en Barcelona.

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Fue corresponsal en Estados Unidos, México, Birmania, Perú, Argelia y en China de los años 70.

Un grave accidente a principios de los 80 lo apartó de la  actividad periodística, pero lo acercó a la fotografía onírica, introspectiva y sobre todo a la Naturaleza realizando los siguientes trabajos: El jardí dels guerrers (1987), Voices of water, Memories of Winds (2001), Herbarium (2007) y Terrae (2009).

Más adelante impartió conferencias en la Universidad Central de Barcelona y en la Universidad Autònoma.

En enero de 2016, después de dos años sin poder trabajar se vio obligado a dejar su piso de l’ Eixample de Barcelona, en donde había vivido los últimos veinte años, consiguiendo que el Archivo Nacional de Catalunya asumiera la conservación y custodia de su obra. Un millón y medio de fotografías y más de 500 libros de su biblioteca personal.

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Así nos explica su vida.

 

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