Ecología

Cuando el arte crea vida

En el fondo del mar hay un círculo de 26 niños de todas las razas cogidos de la mano. No son solo esculturas, están vivos porque el crecimiento de la vida animal y vegetal los va transformando, los hace evolucionar, simula su crecimiento vital, desde la infancia a la adolescencia, y todo gracias a la colaboración entre el hombre y la naturaleza. 

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Jason deCaires Taylor (Dover, 1974) es un artista que sumerge sus estatuas bajo el agua. Poco a poco, con los movimientos del mar y la ocupación de las colonias coralinas, las caras y los contornos de las mismas se alteran y se convierten en seres extraños, formas  híbridas entre el ser humano y el mineral.

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Son obras de arte construidas con materiales no nocivos para el fondo marino  (hormigón de PH neutro) que ayudan a repoblar las zonas devastadas por huracanes y tormentas, creando arrecifes de coral sobre ellas y a su alrededor, y fomentando la proliferación de la vida y la conservación del ecosistema. 

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En 2006 este escultor hizo el primer parque de esculturas submarinas en Grenada que fue considerado por National Geographic una de las 25 Maravillas del mundo. Y en el año 2009 creó el Museo Subacuático del Arte (MUSA) que posee más de 500 esculturas esparcidas por toda la costa de Cancún.

Se pueden visitar buceando, en barcos con fondo de cristal o desde el aire. 

En sus obras Jason deCaires intenta transmitir la idea de que la intervención humana no tiene por qué resultar siempre negativa, y de que además puede ser  muy hermosa y artística:

«Debajo del agua todo se magnifica un 25 por ciento, se refracta la luz, los colores cambian y se producen efectos caleidoscópicos porque la única fuente de luz es la superficie».

«Descolgar el arte de las paredes blancas de una galería ofrece al espectador un sentido distinto de participación».

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Lo más interesante es la paradoja. En el fondo son obras de arte efímeras porque el mar las transforma tanto que las acaba devorando, pero eso hace que sean inmortales.. 

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La mujer que buceó dentro del corazón del mundo

Es un libro en el que todo es puro disfrute y no sólo por su lectura ágil y divertida, sino porque te regala una visión del mundo a través de los ojos de una niña autista.

La novela de Sabina Berman narra la vida de Karen Nieto, una niña especial con capacidades diferentes, algunas de ellas geniales, que llega a ser la empresaria más importante de la industria atunera en México, pero cuya preocupación primordial es que sus atunes vivan felices y mueran sin dolor.

Karen no entiende ni justifica ninguna metáfora, no se siente humana, se siente dolorosamente viva. Culpa a Descartes de todos los problemas de nuestro mundo con respecto a la falta de respeto y sensibilidad con la naturaleza y los animales:

“Muchos años después, muchas palabras después, muchos libros después, encontré en una hoja de un libro antiguo, escrito por un filósofo francés, una oración que pone en palabras mi distancia con los humanos.

Pienso, luego existo.

La oración me dejó la boca abierta, porque es evidentemente increíble. Basta tener dos ojos en la cara para ver que todo lo que existe, primero existe y luego hace otras cosas.

…Que como los humanos viven así, creyendo que primero piensan y luego existen, piensan que todo aquello que no piensa no existe del todo. 

…En cambio, Yo nunca he olvidado que primero existí y luego aprendí, y muy trabajosamente, a pensar.

Y cada día para mí ésa es la realidad. Yo primero existo y luego, y sólo a veces, y con una lenta dificultad, y nada más cuando es estrictamente necesario, pienso.

…Esto es lo curioso. Descartes vivió en el siglo XVII y Darwin en el siglo XIX, y sin embargo los humanos siguen siendo educados por Descartes. Siguen siendo amaestrados durante las dos primeras décadas de sus vidas para pensar que son su pensamiento, y que el pensamiento es la cosa superior entre las cosas y es lo que los separa, sin remedio, de las otras especies.

Y es cierto, el pensamiento los separa de todo lo demás, pero eso es porque han sido educados por Descartes y no por Darwin.

 

Ana María Matute dijo de ella:

“Me ha robado el corazón.Rebelde, incomprendida, genial: no puedo dejar de pensar en ella.Un relato inolvidable sobre la libertad y la diferencia.”

La mujer que buceó

Es uno de los libros que he leído dos veces y si cabe con más pasión la última de ellas.

Gracias a eso he descubierto algo que me pasó inadvertido la primera vez.   Karen en su diario siempre escribe ” Yo”con mayúsculas.

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