Poesia

Sirenas de los cielos aún chorreando estrellas. Pedro Salinas

“La poesía es una aventura hacia lo absoluto”.

Qué paseo de noche

¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
“No te vayas”. Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mí compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: “No te vayas”.
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de allí,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché,
diciendo: “No te vayas”.

Pedro Salinas, “La voz a ti debida”, Madrid, 1933.

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“La poesía existe o no existe; eso es todo”.

 

 

 

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Rosas. Rachel Ruysch y Vicente Huidobro

Rachel Ruysch (La Haya, 1664-Ámsterdam 1750) fue una pintora especializada en bodegones de flores. Empezó su carrera artística ayudando a su padre Frederick Ruysch, famoso anatomista y coleccionista de objetos singulares, a preparar los objetos en un “liquor balsámico” con flores y encajes, algo muy del gusto de aquel tiempo. Fue, incluida en el gremio de pintores de San Lucas y trabajó para la corte en Düselfdorf siendo considerada una de las pintoras más renombradas de su época. Tuvo diez hijos y continuó trabajando hasta los ochenta y tres años.

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Vicente Huidobro (Santiago, Chile,1893-Cartagena, Chile,1948) fue un poeta chileno fundador del Creacionismo, que conoció a Picasso, Juan Gris, Max Jacob, Joan Miró, y que colaboró con Apollinaire, Breton, entre otras figuras del momento.

El Creacionismo predicaba que los artistas no debían imitar la naturaleza sino que tenían que competir con ella creando un nuevo lenguaje vitalista que generara belleza y sugiriera imágenes.

En uno de los poemas más bellos de Huidobro se refleja sus principios Creacionistas, habla de una rosa:
Arte poética

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

 

“Un mar, un mar es lo que necesito”. Francisca Aguirre

“…Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note”.

Francisca Aguirre, poetisa (Alicante, 27 de octubre de 1930 – Madrid, 13 de abril de 2019). La descubrí el día que murió, hace once días. Fue una noticia discreta como discreta fue su vida, la de una mujer de la llamada “otra generación del 50”, esa que estuvo formada por poetisas que quedaron fuera de las antologías de su época, pero que al final fue reconocida por el “Premio Nacional de poesía” en 2011 y por el “Premio Nacional de las letras letras” en 2018. 

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Se la considera la poetisa más “machadiana” de su generación.  Su poesía está hecha de cotidianidad, de la experiencia y la lucidez de las mujeres que vivieron la posguerra en el lugar de los vencidos y que fue marcada por la ejecución de su padre, el pintor Lorenzo Aguirre, por garrote vil en 1942.

 

“…Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.

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Empezó a escribir tarde, a los cuarenta años, entre sus obras destacan: 

Ítaca (1971), Trescientos escalones (1976), La otra música (1978), Pavana del desasosiego

En noviembre de 2018 cuando le fue concedido el premio Nacional de las Letras, Dijo:
“Escribes para no andar a gritos y para no volverte loca. La poesía tranquiliza. A mí me ayuda. El mundo es injusto, pero el lenguaje es inocente. El poder de las mujeres es tener la oportunidad de decir que no. Por eso es tan importante la educación, la independencia. Queda mucho por hacer porque la desigualdad sigue siendo enorme: entre hombre y mujeres, entre ricos y pobres…”

 

Testigo de excepción

Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.
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Sí, la descubrí tarde y gracias a la muerte, que es una gran descubridora de talentos, pero ya lo dijo ella “los muertos no mueren”.

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“Todo esto da asco. No palabras. Un gesto. No escribiré más”.

Estas fueron las últimas palabras que escribió Cesare Pavese en su diario, el 18 de agosto de 1950, nueve días antes de su suicidio en Turín.

El oficio de escribir es la obra que recopila el diario integro de este gran autor (Belbo 1908-Turín 1950) autor de La playa, El bello verano, traductor de Melville, Joyce, Dickens, poeta y ensayista. En ella reflexiona sobre la literatura y la vida, sobre la historia, el sexo, el arte de escribir, y sobre todo la muerte, una de sus obsesiones. El diario recoge todas sus reflexiones entre 1935 y 1950.

Es un acopio de pensamientos, de aprendizajes, de introspección que se van ordenando según el paso de los días, son como ejercicios de autoconocimiento: 

28 octubre, 1935

“Comienza la poesía cuando un majadero dice del mar «Parece aceite». No es en absoluto una descripción muy exacta de la bonanza, sino el placer de haber descubierto la semejanza, el cosquilleo de una misteriosa relación, la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado”.

3 de diciembre, 1938

“Al leer no buscamos ideas nuevas, sino pensamientos ya pensados por nosotros que adquieren en la página un sello de confirmación. Nos impresionan las palabras ajenas que resuenan en una zona ya nuestra -que ya vivimos- y al hacerla vibrar nos permiten encontrar nuevos motivos dentro de nosotros mismos”.

23 de junio, 1947

“Un discurso electoral tiene la naturaleza de un rito religioso. Se escucha para oír lo que ya se pensaba, para exaltarse en la común fe y confesión”.

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Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”.

 

 

El último amor de Cesare Pavese fue la actriz norteamericana Constance Dowling, (ex-amante de Elia Kazan). Se conocieron en Roma y fue la musa que inspiró muchas de sus poesías, entre ellas una de las últimas:

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos,
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

 

Cuando ella rompió la relación, Pavese no pudo soportarlo. El 27 de agosto de 1950, en el hotel Roma de Turin, puso fin a su vida ingiriendo seis sobres de somníferos, de la misma manera en que se suicidaba uno de sus personajes de su obra ” Entre mujeres solas”. 

Dejó una última nota:

“Perdono a todos y a todos pido perdón. ¿De acuerdo? No chismorreen demasiado”.

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Ya no seré feliz

Ya no seré feliz. J. L. Borges:

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

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Algas

Algas como fuente de vida, dadoras de oxígeno, alimento y medicación. Algas que conducen a la muerte, la Caulerpa y el Sargazo. Algas como cabellos de sirena, como serpientes marinas, en la poesía.

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Crepúsculo

de Alfonsina Storni

El mar inmóvil,
desprendido de sus mandíbulas,
exhala un alma nueva.

No tiene fondo,
buques hundidos,
almas, abrazadas
a sus algas.

Recién nacido,
la cara de Dios,
pálida,
lo mira.

Buques no lo escribieron.
Hombres no lo descifraron.
Peces no lo pudrieron.

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Viento

de Octavio Paz

Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.
Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.
Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.

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Estados de ánimo

de Mario Benedetti.

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas
unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano
a veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces
sereno en mi confianza
confiado en que una tarde
te acerques y te mires
te mires al mirarme.

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Casida de la muchacha dorada.

de Federico García Lorca.

 

La muchacha dorada

se bañaba en el agua

y el agua se doraba.

Las algas y las ramas

en sombra la asombraban 

y el ruiseñor cantaba 

por la muchacha blanca…

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“Como dice el proverbio: El pez no vive en el agua clara. Son las algas las que le permiten desarrollarse plenamente hasta su madurez”.

Yamamoto Tsunetomo.

 

 

 

 

 

Las calaveras pintadas y la copa de Lord Byron

En todas las civilizaciones desde tiempos inmemoriales ha habido un culto a los restos humanos, unas veces por respeto a los antepasados, por superstición, como reliquias poseedoras de capacidades sanadoras; otras, algo más lúgubres, apilando los huesos en osarios y formando composiciones artísticas, incluso lámparas para la decoración de una iglesia como esta en Sedlec (República Checa).
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En el pequeño pueblo de Hallstatt (Austria) junto a la iglesia de Santa María se encuentra la Karner Beinhaus o casa de los huesos. Allí se guardan infinidad de calaveras decoradas, la mayoría de ellas datan de antes de 1890. 
Cuando los restos del fallecido eran exhumados los cráneos eran limpiados y pintados con diversos motivos, flores, serpientes, cruces, etc.
El mismo sepulturero se encargaba de decorarlas. 
Casi las dos terceras partes de las calaveras pintadas eran de hombres. Esto se debía en parte al hecho de que las mujeres solían vivir más que sus esposos, por lo que podían ocuparse de sus restos. En cambio la calavera de una viuda se dejaba a cargo de los hijos u de otros parientes que no estaban tan dispuestos a pagar para que la decorasen.
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Para poder exponer el cráneo allí, se debían cumplir dos requisitos, ser natural del pueblo y haberlo dejado escrito en el testamento. La última incorporación es del año 1998.
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Otra historia que llama la atención es la de la existencia de una copa que mandó hacer Lord Byron con la bóveda de un cráneo humano. Lo encontró en la Abadia de Newstead en su época de estudiante y le encargó a un orfebre que la puliera y le añadiera una inscripción. Con ella celebraba sus brindis en las cenas estudiantiles y durante los “festines poéticos”
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He aquí la poesía que compuso para ella:
Espera, no creas que mi espíritu huyó.
Contempla en mí a la única calavera
de la que, al contrario que de una cabeza viva,
nunca salen tonterías.
Yo viví, amé y bebí con placer, como tú.
Y ahora estoy muerto. ¡Que la tierra renuncie a mis huesos!
Tú lléname, no puedes ofenderme,
Pues el gusano tiene labios aún más viles.
Mejor es contener chispeante uva
que albergar a la viscosa cría del gusano;
mejor es abrazar como copa
bebida de dioses que ser comida de reptiles.
Donde quizá alguna vez brilló mi ingenio,
hazme brillar para otros,
pues cuando desaparecen los sesos, ay,
¿qué sustituto puede existir más noble que el vino?
Bebe ávidamente mientras puedas.
Cuando tú y los tuyos, como yo lo fui, seáis aniquilados,
quizá otra estirpe te salve del abrazo de la tierra,
escriba versos y se deleite con los muertos.
¿Por qué no? Ya que durante el breve día de la vida
nuestras cabezas engendran efectos tan tristes,
una vez limpias de gusanos y sucio barro,
al menos pueden ser útiles.
“Lines inscribed upon a cup formed from a Skull (1808)”.
Lord Byron

 

 

Wyslawa Szymborska. Tres poemas y un “No sé”

Wyslawa Szymborska (1923-20129 fue una escritora polaca que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1996.
El jurado dijo de su obra: “Su poesía, con una precisión irónica, permite que el contexto histórico y biológico se revele en fragmentos de realidad humana”.
LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS 
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.
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DIVORCIO

Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía – de acuerdo, llévate lo que quieras.
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción “y”,
o ya separarlos con un punto.

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AGRADECIMIENTO

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

“No les debo nada”,
diría el amor
sobre este tema abierto.

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Cuando en 1996 recogió el Premio Nobel de Literatura comentó: “Tengo en muy alta estima dos breves palabras: no sé”.

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Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.

¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo corazón? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.
 

 

 

 

Soy Teresa Wilms Montt, y no soy apta para señoritas

“Soy Teresa Wilms Montt… y aunque nací cien años antes que tú, mi vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie. Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.

Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.

Cuando me dejaron sola, di compañía.

Cuando quisieron matarme, di vida.

Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.

Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.

Cuando trataron de callarme, grité.

Cuando me golpearon, contesté.

Fui crucificada, muerta y sepultada por mi familia y la sociedad.

Nací cien años antes que tú y sin embargo te veo igual a mí.

Soy Teresa Wilms Montt, y no soy apta para señoritas”.

 

La escritora Teresa Wilms Montt nació en 1893 en Viña del Mar, Chile. Era bella, apasionada, de sangre aristocrática y descendiente de cuatro presidentes de la República chilena. Fue  feminista, anarquista, masona. Hablaba cinco idiomas.

Pocas personas han tenido una vida tan intensa y tumultuosa como ella. Se casó a los diecisiete años con Gustavo Balmaceda en contra de la voluntad de la familia de ambos. Se trasladó a Iquique en donde se relacionó con bohemios y sindicalistas. Allí tuvo a sus dos hijas y se inició como escritora.

Cuatro años después volvió a Santiago. Su marido la alejó de sus niñas acusándola de infidelidad y la internó en el convento de La Preciosa Sangre alegando problemas mentales. Allí intentó suicidarse por primera vez.

“¡Oh sangre mía que fuiste azul y hoy roja luces! Roja de infierno, de pecado, de revolución”…

“Mi suegro conoce todas las infidelidades de Gustavo. A él lo celebran, a mí me condenan como a una enferma”…

El poeta Vicente Huidobro la rescató de allí. Viajó a Argentina en donde conoció a J. Luis Borges, Victoria Ocampo. En Buenos Aires deslumbró a toda la intelectualidad convirtiéndose en una diosa de la noche.

“Yo soy desconcertantemente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande ante lo pequeño, pequeña ante el infinito”

Allí un joven se enamoró de ella y al ser rechazado se suicidó en su presencia. Teresa le dedicaría su poemario Anuarí para recordarle y corresponderle con un amor literario: 

[…] Me amaste, Anuarí, y alcancé la Gloria suspendida en tus brazos.
Desapareciste, y quedé sola, los ojos náufragos en noche de lágrimas.
Bondadosa ha vuelto tu sombra, entre ella y el sepulcro espera una hora mi alma.

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Más tarde viajó a Nueva York para trabajar como enfermera en la Primera Guerra Mundial y fue acusada de ser una espía alemana.  Visitó Europa, conoció a los españoles Azorín, Ramón Gómez de la Serna, Pío Baroja, Juan Ramón Jiménez  y Ramón Valle-Inclán, quien prologaría uno de sus libros. 

 

En París los amigos le facilitaron un encuentro con sus dos hijas, a las que hacía años que no veía, pero su familia las alejó de ella enviándolas de nuevo a Chile.

Pocos meses más tarde  Teresa ingirió una dosis mortal de Veronal. 

“Amo la Nada, porque la Nada es Todo, y el Todo soy yo cuando pienso y amo”.

Murió la Nochebuena de 1921 a los 28 años. Está enterrada en el cementerio Père-Lachaise de París. 

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Teresa Wilms Montt (1920) por Julio Romero de Torres.

 

–¿Qué hubiera usted querido ser?

–Lo que soy. De cualquier otro modo me habría aburrido más.

 

 

 

 

 

 

 

“Si me quieres, quiéreme entera”

Dulce María Loynaz (La Habana, 1902-La Habana, 1997) fue una de las grandes escritoras y poetas cubanas. Recibió el Premio Cervantes en 1992.

Se dice que su novela Jardín fue la precursora del Realismo Mágico. Gabriela Mistral dijo de ella: “Para mí, leer Jardín ha sido el mejor «repaso» de idioma Español que he hecho en mucho tiempo…”

Abogada de profesión, tras el triunfo de la Revolución Cubana se aisló de la vida pública manifestándose apolítica. Nunca se exilió de su país.  

Sus poemas son cortos, pero tienen la capacidad de profundizar en los sentimientos definiéndolos como si fuera por primera vez.

El amor…

Quiéreme entera

 

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz y sombra…

Si me quieres, quiéreme negra

y blanca. Y gris, y verde y rubia,

y morena…

Quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:

¡Quiéreme toda… O no me quieras!”

 

La nostalgia, la soledad, el desapego…

 

Viajero

Yo soy como el viajero
que llega a un puerto y no lo espera nadie:
soy el viajero tímido que pasa
entre abrazos ajenos y sonrisas
que no son para él…
Como el viajero solo
que se alza el cuello del abrigo
en el gran muelle frío…

 

Lo infinito…

 

 

Solo la poesía de los grandes puede encerrar todo un universo en seis palabras:

¿Y esa luz?
Es tu sombra…