Poesia

“No me fío de mí, ni de ti, ni de Dios. Todos me han traicionado. Y yo misma más que nadie”. Marilyn Monroe

Cuando Marilyn Monroe murió el 5 de agosto de 1962 dejó todos sus objetos personales a Lee Strasberg, director , actor, profesor de cine y de teatro. Al fallecer este con 81 años en 1982 recibió el legado su joven esposa Anna Strasberg.

Este legado contenía vestidos, joyas, cosméticos, fotos y toda clase de documentos, entre ellos, Anna encontró dos cajas con poemas y manuscritos.

Marilyn Monroe fue una persona acomplejada por no haber podido estudiar en su infancia. Su obsesión era aprender, poca gente sabía que cuando no asistía a estrenos y a fiestas nocturnas era porque iba a clases de Historia y Literatura en la Universidad de Los Ángeles.

Era una ávida lectora, entre sus favoritos: Dovstoievsky, Withman, Kerouac y James Joyce. Le encantaba la pintura, sobre todo la del Renacimiento, también las bailarinas de Degas y las pinturas negras de Goya del que dijo una vez: “Conozco muy bien a ese hombre, tenemos los mismos sueños, llevo desde pequeña teniendo los mismos sueños”.

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Hacía faltas de ortografía y seguramente era disléxica, pero alguna de sus poesías son pura sensibilidad y dicen mucho de ella.

MIEDO

Tengo tanto miedo a que no me quieran

que cuando me quieren

solo soy capaz de pensar

en el instante

cercano o lejano

en que dejarán de quererme.

 

PUENTES

Me gustaría estar muerta.

Me gustaría no haber existido.

Me gustan los puentes,

especialmente el de Brooklyn,

tan tranquilo a pesar

del rugido de los automóviles

debajo de los pies de los transeúntes.

Pero no hay ningún puente feo.

Quizá alguno no demasiado alto.

 

PIEDRAS

Piedras en el camino.

Son de todos los colores.

Yo las miro desde lo alto,

Pero sois vosotros

las que estáis más arriba

en un mundo perfecto

del que algún día yo

formaré parte.

 

CUERPO Y ALMA

Por mucho que acaricie tu cuerpo,

nunca llegaré hasta tu alma.

Aunque los que a mí me gustan

son más bien cuerpos desalmados.

En cambio yo,

no os lo vais a creer,

a veces tengo la sensación

de que soy un alma sin cuerpo.

 

HOY

Hoy no tengo ninguna

preocupación,

hoy respiro aire libre

al aire libre,

hoy no sufro

por el amor de nadie

ni recuerdo a la niña

humillada que fui,

hoy soy feliz,

hoy quisiera estar muerta.

 

SOLA

Sola. Estoy sola.

Siempre he estado sola,

pero hoy

ni siquiera me tengo a mí misma

para hacerme compañía.

 

TAL COMO SOY

Soy hermosa por fuera,

pero horrible por dentro.

Por eso me avergüenza

mirarme en el espejo

y en los ojos de los demás.

Temo que me vean

desnuda

toda mocos y llanto.

Tal como soy.

 

VERGÜENZA

Qué vergüenza tener treinta años

y ser una niña asustada.

Qué vergüenza que todos me miren

y tener ganas de llorar.

Qué vergüenza los periodistas

preguntándome cosas

y que yo no recuerde

ninguna de las cosas inteligentes

que aprendí para responderles

Qué vergüenza esta máscara

de hermosa rubia tonta

que tapa mi verdadero rostro

de tonta rubia tonta.

 

CARNE HUMANA

Soy dulce por fuera,

un cordero

que todos quieren acariciar.

Pero por dentro tengo garras

y enormes dientes

y ganas de devorar

carne humana.

Por dentro tengo tanta hambre

que me devoro a mí misma

y no me sacio nunca.

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Todos esos poemas y toda su correspondencia personal con correcciones en rojo y anotaciones al margen están recogidos en el libro: “Marilyn Monroe. Fragmentos”.

 

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PROGRAMA

Conocer la realidad,

ver las cosas como son,

no hacerme ilusiones,

no enamorarme nunca:

ese es mi programa para la vida.

Para una vida

que no sé si vale la pena vivir.

 

 

 

No quiero ir nada más que hasta el fondo

Esas fueron las últimas palabras que Alejandra Pizarnik, poeta argentina 1936-1972, dejó escritas en su casa el día de su suicidio en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1972.

Pizarnik fue una de las grandes voces surrealistas de la generación de los sesenta en América latina. Toda su obra está impregnada de pasión, de sentimiento y de muerte 

SOMBRA DE LOS DÍAS A VENIR

Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración
de un animal que sueña.

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Se la definió como la poeta maldita de América, era extravagante, andrógina, bisexual. En la adolescencia había padecido acné, asma, tartamudeo y tenía tendencia a la obesidad, Se aisló de un mundo al que no entendía, que no la aceptaba y que acabó recluyéndola en un hospital psiquiátrico.

En sus poesías escribe sobre el silencio, la muerte, la locura, la ausencia

 

EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

A Martha Isabel Moia

En esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible.

 

Vivió en París trabajando de traductora, allí conoció, fue amiga y protegida de escritores como Cortázar, Octavio Paz, Ítalo Calvino, Rosa Chacel o Mujica Láinez, con quien realizó una exposición de sus dibujos y pinturas.

Ella decía: “La poesía no es una carrera sino un destino”. 

 

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Despedida

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.

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A Ester Singer

Alguna vez
alguna vez tal vez
me iré sin quedarme
me iré como quien se va

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Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

 

 

URÓBOROS. En mi fin está mi principio

Uróboros su nombre, que procede del griego,  significa serpiente que se come la cola. Es una figura que se forma a partir de los opuestos Al hacerlo forma un círculo que simboliza el ciclo eterno de las cosas, el renacimiento, también el esfuerzo y la fatalidad en donde todo vuelve a empezar a pesar de los esfuerzos para impedirlo. El sol, las olas del mar, lo que cae para lego volver a empezar. La eternidad.

Ya en Egipto, en la cámara de la pirámide de Unis, en el 2300 a.C. se encontró un jeroglífico que lo representaba.

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En alquimia  la iconografía alquímica, En la Chrysopoepia, tratado alquímico del s. II, el más antiguo que se conoce, aparece representando la obra circular del alquimista, la transformación de los metales en oro como símbolo de purificación. El color verde se asocia con el principio, mientras que el rojo simboliza la consumación del objetivo del Magnus Opus.

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El sentido del uróboros lo encontré en la poesía de T. S. Eliot:

East Coker 

En mi principio está mi fin. Una tras otra
Las casas se levantan y se derrumban, se desmoronan, se extienden,
Son arrancadas, destruidas, restauradas, o en su lugar
Queda un baldío, una fábrica o un paso a desnivel.
Viejas piedras para nuevos edificios,
Vieja leña para nuevas hogueras,
Viejas hogueras para las cenizas y cenizas para la tierra
Que ya es carne, pieles y heces,
Huesos humanos y animales, tallos y hojas de cereal.
Las casas viven y mueren.
Hay un tiempo para la construcción,
Un tiempo para habitar y engendrar
Y un tiempo para que el viento rompa el cristal desprendido
Sacuda las maderas en que trota el ratón del campo
Y el tapiz en jirones donde se halla bordado
Un lema silencioso.
En mi principio está mi fin. Ahora cae la luz.

 

El sentido del uróboros está grabado en la tumba del gran poeta Giacomo Leopardi. Dentro de él una lechuza y una lámpara encendida ambas símbolo de la sabiduría y el conocimiento.

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Todas las cosas desde la eternidad son de formas semejantes y dan vueltas en círculos” (Marco Aurelio).

 

Spondylus. El oro rojo de los Incas

Hubo un tiempo, en otra cultura, que una criatura marina sublimó el ritual humano de la alimentación y se convirtió en el enviado de los dioses, los incas lo llamaban mullu, nosotros lo conocemos como spondylus.

Su color escarlata en el fondo del mar anunciaba la corriente del Niño, era el indicador, el augurio de lo que iba a pasar. Era la palabra de los dioses y además su regalo más preciado, su alimento divino.

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En la cultura Chimú aquella concha roja con apófisis puntiagudas, no era solo un bien material. Era Dios. El tener uno confería  a quien lo poseía un elevado estatus social y espiritual. Cuando los conquistadores descubrieron la importancia que estos moluscos tenían para los incas recogieron muchos del fondo del mar ayudados por sus hombres y sus naves. Se los cambiaron por oro despreciando su significado y pensando que estaban haciendo un gran negocio. Los indígenas tampoco entendieron ese trueque y se rieron de esos hombres que querían cambiar los regalos de sus dioses por simples metales amarillos. Así se fue acabando el oro y el mensaje sagrado de los spondylus.

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Sobre ellos Gaspar Burón y Carme García presentamos la instalación “Spondylus” en un lugar muy especial, en una pescaderia que a su vez es una sala de arte: “La Peixateria Sala de Creació Artística” de Sant Boi.

En ella se pretende recuperar el sentido de ese trueque espiritual. Imágenes, volúmenes y palabras para la gente que va a comprar pescado, que va a cambiar monedas por criaturas del mar, para que cuando absorban su esencia puedan ser pez, alga y spondylus; y así se produzca el gran intercambio. La fusión absoluta con todo lo creado.

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Carme García i Parra.

 

Mujer, negra, esclava y poeta

Así definió Eduardo Galeano a Phillips Wheatley en el que sería su libro póstumo ” El Cazador de Historias”:

La Poeta

Fue llamada Phillips, porque así se llamaba el barco que la trajo, y Wheatley, que era el nombre del mercader que la compró. Había nacido en Senegal. En Boston, los negreros la pusieron en venta:
-¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua!
Fue palpada, desnuda, por muchas manos. A los trece años, ya escribía poemas en una lengua que no era la suya. Nadie creía que ella fuera la autora. A los veinte años, Phillips fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados caballeros con toga y peluca. Tuvo que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, y también tuvo que jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados.
Desde una silla, rindió su largo examen, hasta que el tribunal la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero era poeta.

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Phillips Wheatley (Senegal, 1753-Boston, 1784) fue la primera mujer afroamericana que publicó un libro en los Estados Unidos “Poemas sobre varios asuntos” ( 1773). A los trece años ya escribía poemas en inglés. 

Tuvo que defender ante las cortes la autoría de sus obras porque era inaudito que una joven esclava negra pudiera escribir así.

Phillips llegó a ser una escritora reconocida. Muchos de sus poemas eran de carácter religioso debido a la influencia del matrimonio que la compró como esclava. Los Wheatley se acabaron convirtiendo en sus benefactores, incluso viajó con ellos a Inglaterra en donde conoció a Benjamin Franklin y muchas otras personalidades. En 1773 al publicar su primer libro ella pudo comprar su libertad.

¡He aquí tu hermano con los muertos! 
De la esclavitud liberada, el espíritu exultante vuela.

Sonríe en la tumba, y calma el dolor furioso. 
En las regiones más abiertas fija tu mirada anhelante

Se sabe que George Washington admiraba su poesía, diciendo de ella que poseía un gran genio poético.

„¡Mira la madre tierra el destino de su descendencia, y las naciones miran escenas antes desconocidas! ¡Mira los brillantes rayos de la luz giratoria del cielo envueltos en penas y el velo de la noche! La diosa viene, se mueve divinamente justa “

Cuando murieron John y Susanna Wheatley contrajo matrimonio con un  liberto John Peters, poco después la abandonó y tuvo que realizar tareas domésticas para sobrevivir.

Nunca hablaba de ella ni de sus sentimientos en sus poemas, algunos, muy pocos, hablan de la esclavitud, de la imaginación.

 ¡Imaginación! ¿Quién podría cantar tu poderío?
¿Y quién describiría la velocidad de tu carrera?
Elevándonos a través del aire para encontrar la radiante morada.

Murió a los 31 años en la indigencia. Pero Phillips Wheastley no fue olvidada, fue la memoria de su pueblo oprimido y una de las precursoras del abolicionismo. 

Se llamaba a sí misma la “venturosa Africana en su gran empeño” (“On Recollection“).

 

Sirenas de los cielos aún chorreando estrellas. Pedro Salinas

“La poesía es una aventura hacia lo absoluto”.

Qué paseo de noche

¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
“No te vayas”. Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mí compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: “No te vayas”.
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de allí,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché,
diciendo: “No te vayas”.

Pedro Salinas, “La voz a ti debida”, Madrid, 1933.

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“La poesía existe o no existe; eso es todo”.

 

 

 

Rosas. Rachel Ruysch y Vicente Huidobro

Rachel Ruysch (La Haya, 1664-Ámsterdam 1750) fue una pintora especializada en bodegones de flores. Empezó su carrera artística ayudando a su padre Frederick Ruysch, famoso anatomista y coleccionista de objetos singulares, a preparar los objetos en un “liquor balsámico” con flores y encajes, algo muy del gusto de aquel tiempo. Fue, incluida en el gremio de pintores de San Lucas y trabajó para la corte en Düselfdorf siendo considerada una de las pintoras más renombradas de su época. Tuvo diez hijos y continuó trabajando hasta los ochenta y tres años.

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Vicente Huidobro (Santiago, Chile,1893-Cartagena, Chile,1948) fue un poeta chileno fundador del Creacionismo, que conoció a Picasso, Juan Gris, Max Jacob, Joan Miró, y que colaboró con Apollinaire, Breton, entre otras figuras del momento.

El Creacionismo predicaba que los artistas no debían imitar la naturaleza sino que tenían que competir con ella creando un nuevo lenguaje vitalista que generara belleza y sugiriera imágenes.

En uno de los poemas más bellos de Huidobro se refleja sus principios Creacionistas, habla de una rosa:
Arte poética

Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero
reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.

 

“Un mar, un mar es lo que necesito”. Francisca Aguirre

“…Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note”.

Francisca Aguirre, poetisa (Alicante, 27 de octubre de 1930 – Madrid, 13 de abril de 2019). La descubrí el día que murió, hace once días. Fue una noticia discreta como discreta fue su vida, la de una mujer de la llamada “otra generación del 50”, esa que estuvo formada por poetisas que quedaron fuera de las antologías de su época, pero que al final fue reconocida por el “Premio Nacional de poesía” en 2011 y por el “Premio Nacional de las letras letras” en 2018. 

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Se la considera la poetisa más “machadiana” de su generación.  Su poesía está hecha de cotidianidad, de la experiencia y la lucidez de las mujeres que vivieron la posguerra en el lugar de los vencidos y que fue marcada por la ejecución de su padre, el pintor Lorenzo Aguirre, por garrote vil en 1942.

 

“…Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.

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Empezó a escribir tarde, a los cuarenta años, entre sus obras destacan: 

Ítaca (1971), Trescientos escalones (1976), La otra música (1978), Pavana del desasosiego

En noviembre de 2018 cuando le fue concedido el premio Nacional de las Letras, Dijo:
“Escribes para no andar a gritos y para no volverte loca. La poesía tranquiliza. A mí me ayuda. El mundo es injusto, pero el lenguaje es inocente. El poder de las mujeres es tener la oportunidad de decir que no. Por eso es tan importante la educación, la independencia. Queda mucho por hacer porque la desigualdad sigue siendo enorme: entre hombre y mujeres, entre ricos y pobres…”

 

Testigo de excepción

Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.
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Sí, la descubrí tarde y gracias a la muerte, que es una gran descubridora de talentos, pero ya lo dijo ella “los muertos no mueren”.

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“Todo esto da asco. No palabras. Un gesto. No escribiré más”.

Estas fueron las últimas palabras que escribió Cesare Pavese en su diario, el 18 de agosto de 1950, nueve días antes de su suicidio en Turín.

El oficio de escribir es la obra que recopila el diario integro de este gran autor (Belbo 1908-Turín 1950) autor de La playa, El bello verano, traductor de Melville, Joyce, Dickens, poeta y ensayista. En ella reflexiona sobre la literatura y la vida, sobre la historia, el sexo, el arte de escribir, y sobre todo la muerte, una de sus obsesiones. El diario recoge todas sus reflexiones entre 1935 y 1950.

Es un acopio de pensamientos, de aprendizajes, de introspección que se van ordenando según el paso de los días, son como ejercicios de autoconocimiento: 

28 octubre, 1935

“Comienza la poesía cuando un majadero dice del mar «Parece aceite». No es en absoluto una descripción muy exacta de la bonanza, sino el placer de haber descubierto la semejanza, el cosquilleo de una misteriosa relación, la necesidad de gritar a los cuatro vientos que se ha notado”.

3 de diciembre, 1938

“Al leer no buscamos ideas nuevas, sino pensamientos ya pensados por nosotros que adquieren en la página un sello de confirmación. Nos impresionan las palabras ajenas que resuenan en una zona ya nuestra -que ya vivimos- y al hacerla vibrar nos permiten encontrar nuevos motivos dentro de nosotros mismos”.

23 de junio, 1947

“Un discurso electoral tiene la naturaleza de un rito religioso. Se escucha para oír lo que ya se pensaba, para exaltarse en la común fe y confesión”.

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Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”.

 

 

El último amor de Cesare Pavese fue la actriz norteamericana Constance Dowling, (ex-amante de Elia Kazan). Se conocieron en Roma y fue la musa que inspiró muchas de sus poesías, entre ellas una de las últimas:

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos,
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.

 

Cuando ella rompió la relación, Pavese no pudo soportarlo. El 27 de agosto de 1950, en el hotel Roma de Turin, puso fin a su vida ingiriendo seis sobres de somníferos, de la misma manera en que se suicidaba uno de sus personajes de su obra ” Entre mujeres solas”. 

Dejó una última nota:

“Perdono a todos y a todos pido perdón. ¿De acuerdo? No chismorreen demasiado”.

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Ya no seré feliz

Ya no seré feliz. J. L. Borges:

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

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