Ensayo

LAS PEQUEÑAS VIRTUDES

Este pequeño gran libro de Natalia Ginzburg (Palermo 1916- Roma 1991) está compuesto por once articulos que fueron escritos en diferentes años y lugares. Son ensayos autobiográficos que no están ordenados cronológicamente ni tienen un estilo uniforme. Eso le da un valor añadido porque Ginzburg nunca corregía sus obras después de haberlas escrito y hace que  sean reflexiones espontaneas que muestran como le afectaban los acontecimientos de la vida:  la dictadura de Mussolini, la Guerra, la perdida de su marido en la cárcel, el exilio.  Lo hace de una manera distante, pero a la vez muy próxima, sin términos grandilocuentes ni afectados.

Habla de la manera de hacer el fuego de la chimenea en los hogares, de cómo eso era lo que diferenciaba a los pobres de los ricos. Habla de los zapatos rotos, de cómo se acostumbró a vivir con ellos porque si los hubiera llevado al zapatero hubiera tenido que pasarse dos días en casa sin poder salir. De los sueños:

“Los sueños no se realizan jamás, y apenas los vemos rotos, comprendemos de pronto que las mayores alegrías de nuestra vida están fuera de la realidad”.

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Habla de la guerra:

“No nos curaremos nunca de esta guerra. Es inútil. Jamás volveremos a ser gente serena, gente que piensa y estudia y construye su vida en paz. Mirad lo que han hecho con nuestras casas. Mirad lo que han hecho con nosotros. Jamás volveremos a ser gente tranquila.

De lo importante que fue en su vida la pasión por la escritura, su manera de crear:

“Cuando uno escribe un cuento, debe poner en él lo mejor de lo que posee y de lo que ha visto, lo mejor de todo lo que ha recogido en su vida”.

Y sus dudas a la hora de hacerlo y compatibilizarlo con ser madre que nos las transmite en “Mi oficio” (Otoño 1949) :

“Los niños me parecían demasiado importantes para que una se pudiera perder detrás de estúpidas historias, de estúpidos personajes embalsamados. Pero sentía una feroz nostalgia y a veces, de noche, casi lloraba recordando lo bonito que era mi oficio. Pensaba que volvería a él algún día , pero no sabía cuándo; pensaba que tendría que esperar a que mis hijos llegaran a hombres y se separaran de mí. Porque el que tenía entonces por mis hijos era un sentimiento que aún no había aprendido a dominar. Pero luego lo aprendí poco a poco. Y no tardé tanto como creía”.

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Habla también de lo difícil que era escribir como mujer y de sus intentos para ocultarlo:

“La ironía y la perversidad me parecían armas muy importantes en mis manos; me parecía que me servían para escribir como un hombre porque entonces deseaba ardientemente escribir como un hombre, me daba pavor que a través de las cosas que escribía se pudiera inferir que era mujer. Los personajes que creaba eran casi siempre hombres, para que fueran distintos y lo más alejados posible de mí.”

Su contradicción con el oficio al que considera un amo que grita y nos condena, al que hay que  servir cuando él nos lo pide:

“Entonces nos ayuda también a mantenernos de pie , a mantener los pies bien firmes en la tierra, nos ayuda a vencer la locura y el delirio, la desesperación y la fiebre. Pero quiere ser él el que mande, y se niega siempre a oírnos cuando le necesitamos”.

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El último relato es el que da título al libro: “Las pequeñas virtudes” (Primavera 1960). En él nos transmite sus valores. Es su testamento vital:

“Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero; no la prudencia, sino el coraje y el desprecio por el peligro; no la astucia , sino la franqueza y el amor por la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber.

Sin embargo, casi siempre hacemos lo contrario. Nos apresuramos a enseñarles el respeto a las pequeñas virtudes, fundando en ellas todo nuestro sistema educativo. De esta manera elegimos el camino más cómodo, porque las pequeñas virtudes no encierran ningún peligro material, es más, nos protegen de los golpes de la suerte.”

 

 

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Es difícil hacer una selección de los parágrafos que emocionan más, pero quiero destacar uno que me ha impactado un poco más que los otros. Habla de la relación de los padres con los hijos y acaba diciendo algo muy simple pero que para mí es una gran verdad:

“Ellos no nos pertenecen, pero nosotros sí les pertenecemos a ellos, y eso es bueno que lo sepan para que puedan buscarnos en el cuarto de al lado cuando nos necesiten. Lo demás suele venir por sí solo, pues “el amor a la vida genera amor a la vida”.

 

 

 

 

 

FÍSICA Y METAFÍSICA DE LA PINTURA. L.CATTIAUX. “El arte es mágico o no es”

“Este libro es inútil, pues si no habéis descubierto el Arte en vosotros mismos, nadie os lo hará conocer desde fuera”.

Louis Cattiaux (Valenciennes, 1904- París, 1953)  fue un pintor, poeta y escritor francés. Conocido sobre todo por  El mensaje reencontrado, un libro que transmite la tradición enseñada por los sabios de todos los tiempos.

En Física y Metafísica de la Pintura expone tanto los procedimientos pictóricos como lo que es y significa el Arte en su total expresión.

Que mejor que presentarlo con alguna de sus reflexiones:

“Hay que trabajar mucho tiempo sobre una misma obra, pero sin esfuerzo, sin aburrimiento, sin trabajo en suma, y tal como dice Paul Valéry: Se ha de mantener el esfuerzo hasta que el trabajo haya borrado las huellas del trabajo”.

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“El artista sólo conoce el cielo y la tierra; la ciencia, la moral y la política de los hombres le aburren y le matan”.

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“El libro más bello, el cuadro más afortunado, la obra más profunda, no son los que afirman sino, más bien, los que sugieren. En efecto, es imposible comunicar un sentimiento de arte si no es por la sugestión, que permite un trabajo de reconstitución personal y duradero”.

 “El arte es mágico o no es”.

 

 

 

CON TACTO

Las primeras sensaciones que tuvimos al nacer fueron a través del tacto.

Las contracciones que nos expulsaron al mundo, el  cambio del fluido caliente que nos envolvía por la ligereza del aire, las manos que nos recogieron, la quemazón al respirar que nos provocó el oxígeno en los pulmones.

Ese humilde sentido fue el que nos presentó a la vida. Luego vino lo demás, el sonido, la luz a través de los párpados cerrados, el olor de nuestra madre, el sabor de su leche.

Y de ahí llegamos al Todo.

Sirvan estas líneas de pequeño homenaje, a través del arte, al quinto de nuestros sentidos, para recordar que aunque a veces es considerado como el último, éste no es el menos importante. Para no olvidar que un día fue el primero.

 

UN TAPIZ. UNA PINTURA.UNA ESCULTURA. UNA CITA Y UNA POESÍA

 

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De la serie tapices del unicornio: El quinto tapiz. El sentido del tacto:

Una Dama sostiene en una mano un estandarte con las armas de su señor, y con la otra toca amorosamente el cuerno del unicornio. Es un panel muy íntimo, pues la Dama acaricia el cuerno al Unicornio, símbolo masculino por excelencia. El león está a un lado y mira. Acepta.

 

 

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Alegoría del tacto. Jan Brueguel el Viejo.

Es una pintura en donde todo se siente en la piel. El dulce beso de Cupido a la mujer desnuda. El peligro de la picadura de los escorpiones que acechan desde la tierra. La suavidad de la tela del techo. La frialdad y dureza de los metales en el suelo, de la ballesta y las flechas El apoyo, gracias a un palo, de la armadura incompleta. El calor insoportable delante de las puertas del infierno.

 

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 La fusión de dos amantes en un beso. De Jan Svankmajer.

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Acompañado por el quinto mandamiento de su decálogo:

“Si tienes que decidir a qué debes conceder prioridad, si a la mirada  o a la experiencia del cuerpo, da siempre prioridad a la experiencia del cuerpo, puesto que el tacto es anterior a la vista y su experiencia mucho más fundamental. Es más, en el estado actual de la civilización, una civilización audiovisual, el ojo está extremadamente fatigado y “maltrecho”. La experiencia corporal es más auténtica y no ha tenido que soportar hasta el momento el peso del esteticismo. Pero el punto que no debes perder de vista es la sinestesia”

Jan Svankmajer

    

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EL GOZO DEL TACTO

(Dámaso Alonso)

  

Estoy vivo y toco

Toco, toco, toco.
Y no, no estoy loco.

Hombre, toca, toca

lo que te provoca:
seno, pluma, roca,

pues mañana es cierto
que ya estarás muerto,
tieso, hinchado, yerto.

Toca, toca, toca,
¡qué alegría loca!
Toca. Toca. Toca.

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IMAGINACIÓN O CREATIVIDAD

Imaginar es como hacer el amor con preservativo, puede ser casi igual de placentero, hermoso, también romántico, lo que quieras. Te lo pasas bien, pero cuando te duchas se lo lleva todo el agua, sólo queda el recuerdo y no siempre, no de siempre, no de cada vez. La creatividad es diferente. Es parir. Siempre cuesta y siempre duele, y lo que resulta de ese parto, desde el primer segundo en el que puede respirar por sí mismo, deja de pertenecerte, aunque jamás y pase lo que pase deja de formar parte de ti.

Ken Robinson, lo explica así. Ocho minutos que valen la pena

A QUIEN CORRESPONDA

Conocí a Teresa Martín Taffarel hace años en el Ateneo. Estaba sentada alrededor de una mesa enorme, cuadrangular, en un aula empapelada de libros. Era la profesora de Cuento I. Allí entre alumnos, vitrinas y bustos de escritores bigotudos parecía tan frágil y etérea como un espíritu de los bosques. Pero todo cambió cuando empezó a hablar. No, no es un tópico, quien la conoce sabe que lo que digo es cierto. Cuando habla te trasporta, hace lo que quiere contigo, tiene la misma fuerza y poder de aquel flautista que hacía bailar a las ratas cuando tocaba la flauta, quizás es una mala comparación eso de las ratas, pero lo del flautista es verdad. Cuando ella leía un cuento, aunque fuera uno triste y fofo de alumno principiante, lo engrandecía y hacía que sonara tan bien que incluso parecía bueno. Todos deseábamos ser leídos por ella en voz alta.

Ayer Teresa presentó su último libro de poemas “A quien corresponda”. Esta es parte de su dedicatoria:

A quienes están más allá
A quienes están más aquí

…Lo que podía haber sido una colección de relatos se me ha ido revelando como una serie de apuntes poéticos, que dedico a personajes imaginarios en los que el tiempo funciona solo en el instante de lo escrito.

En ellos estás tú, a quien busco para que tu sombra de lector se junte con la mía, que ya solo es escritura…

La sala estaba repleta de lectores, de alumnos, de amigos. Y qué mejor manera de presentar un libro de poemas que recitando.

A QUIEN SE FUE Y NO VOLVIÓ

Y cerraste la puerta.
Ibas a buscar,
ya no recuerdo,
manzanas o el periódico,
y olvidaste el camino de regreso.

Parecía irreparable,
pero ha sido un alivio,
y al cabo de los días
la casa respiraba otros deseos.

Ahora te rescato del olvido
para decirte
que encima de tus huellas
se fueron escribiendo otras historias.

Y te devuelvo al olvido,
de nuevo
y para siempre,
único sitio confortable
para quien como tú
no conoce los caminos de regreso.

2005_06_23_No_1-teresa2___

A Teresa le gusta que la definan como Profesora y escritora. Ha escrito libros de ensayo: El tejido del cuento, Caminos de escritura, Vida secretos y costumbres del mundo encantado de las hadas. Libros de poesía: Mínimo equipaje, Lecciones de ausencia, Del tiempo y las sombras.

Con ella entendí lo que significa “Libro espejo” . Uno no lee el libro, el libro te lee a ti.

Carme García i Parra