Música

Y todo lo que puedo hacer es intentarlo

All I can do. Es una canción de Ben Kendrick. La primera vez que la oí fue en la banda sonora de un anuncio que me llamó la atención. Pensé que traería cola (el anuncio), pero enseguida me atrapó la canción:

Quizás es porque también soy de las que me pregunto: ¿Pero en realidad de qué estoy huyendo?

Recuperé el anuncio en internet. Era de unos conocidos supermercados alemanes y, sí, leí que había sido muy polémico, Había muchas personas a favor  por fomentar los hábitos saludables de alimentación, y muchas otras en contra por lo que se podía considerar una discriminación y estigmatización hacia las personas obesas.

Entiendo el porqué de las dos posturas. Pero yo no lo veo así. Para mi la canción y la pequeña historia son un alegato a la libertad, a los que persiguen una ilusión e intentan conseguir lo que quieren cuando lo desean de verdad. Eso obliga a enfrentarse a la mediocridad de los demás, al pensamiento único:

 

No comparto totalmente la frase final: Come como lo que quieras ser. La cambiaría por algo más o menos así:

Piensa como lo que quieras ser, lo demás vendrá solo.

aguila

 

PARA LOS DIOSES DE LA PRIMAVERA. Música con instrumentos precolombinos

El sonido de la caracola, del tambor, de la ocarina en la música aborigen es mágico. Es un regalo a los dioses de la primavera y de la vegetación, el encuentro entre el universo y la tierra, el sol y la luna; es el caminar de las deidades de la fertilidad para despertar en sus vientres las semillas de la naturaleza y de los hombres.

Es la memoria viva de los pueblos que recoge la herencia de todas las generaciones precedentes, que atraviesa el tiempo con sus símbolos y nos regala sus ritos de caza y de curación. Es el lenguaje de los espíritus protectores y maléficos  que juntos concilian las fuerzas opuestas y así consiguen el equilibrio de la vida.

Esa música imita la voz de los animales a través de instrumentos que no han variado nada con el tiempo, susurra al hombre la comunión con lo intangible y ayuda a los difuntos a entrar en el otro mundo.

Estos sonidos relatan la historia de las migraciones de los pueblos, de las guerras y de los pactos entre ellos para no olvidar y así no repetir, pero también para mantener viva la memoria de los hombres y de los dioses.

Se le canta y se le danza al sol, a la abuela luna, a la madre tierra, al espíritu del viento, a los seres de la naturaleza.

Tezkatlipokas son los dioses hacedores del universo, significa espejo negro humeante, porque el color negro es el motor inmóvil que entra en funcionamiento cuando la tierra duerme, cuando reposa y se enfría.

TEZKA

Es la memoria genética, la encargada del resurgimiento de todos los seres vivientes de la tierra. Es la primavera. 

 

 

HASTA QUE SE TE CUREN LAS ALAS

Veo poco la tele. A veces la pongo porque sí, por “a ver qué hacen”, y siempre la acabo apagando después de dar un tiovivo de vueltas entre anuncios de coches, concursos, e imágenes sin sentido. Pero ayer algo me llamó la atención, fueron los cinco segundos que oí de una canción y esta frase: “Hasta que se te curen las alas”.

No se me ocurren palabras más bellas ni más generosas. Es estar a tu lado hasta que te repongas, hasta que vuelvas a ser tú para luego aceptar que vueles libre, que me abandones. No esperar nada.

Existen amores así, fuertes, poderosos. Amores con mayúsculas. 

pajaro-en-la-mano

La canción se llama “Cuenta conmigo” y es de Txarango:

De día y de noche, a tu lado, mi niña. En la enfermedad y en la lucha: “Hasta que se te curen las alas”

El grupo Txarango ha cedido los derechos de la canción para ayudar a los niños con enfermedades incurables.

HOY YA ES OTOÑO.HASTA DE MI ALMA CAEN HOJAS.

El otoño siempre me ha parecido la estación más trágica del año. En invierno los días largos, el calor del sol, las hojas de los árboles, ya no están y a eso te acostumbras, pero en los meses de otoño vas descubriendo cada día que la cosa va a menos, te van recordando el ciclo de tu propia vida, que las cosas cambian y desaparecen, que nada te va a ahorrar la certeza de la noche.

Sí, quizás es triste, pero, como en todo, también aporta cosas magníficas. Aquí va un regalo de otoño: ” Las hojas muertas” una canción que popularizaron Yves Montand y Edith Piaf, interpretada por Eva Cassidy , desaparecida en 1996 en el verano de su vida y “Mariposa de otoño” una poesía de Neruda que pone palabras a esa sensación, a ese “…hasta de mi alma caen hojas”

MARIPOSA DE OTOÑO

La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la mano que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

Mariposa-aleteando

FIX YOU. COLDPLAY

Si nunca lo intentas nunca sabrás lo que realmente vales.

Para los que lo intentan, para los que empiezan, para los que siguen, para los que creen en lo que hacen. Una versión magnífica de “Fix You”.

 

Cuando lo intentas todo, pero no tienes éxito,

Cuando obtienes lo que quieres, pero no lo que necesitas,

Cuando te sientes tan cansado, pero no puedes dormir,

Atascado en marcha atrás.

Cuando las lágrimas caen por tu rostro,

Cuando pierdes algo que no puedes reemplazar,

Cuando amas a alguien , pero se desperdicia.

¿Podría ser peor?

Las luces te guiaran a casa

Y encenderán tus huesos.

Y yo intentaré arreglarte.

Bien arriba o bien abajo

Cuando estás muy enamorado como para dejarlo pasar.

Si nunca lo intentas nunca sabrás

Lo que realmente vales.

 

LA SEGUNDA VEZ

Ayer volví a ver la película “El último Concierto”. Me impresionó más que la primera vez, quizás porque al saber lo que esperaba puede descubrir los detalles y ví lo que no se ve:

El concierto Opus 131 de Beethoven. Aquí lo incluyo integro, treinta y ocho minutos concebidos para ser interpretados sin pausas, lo que no permite afinar los instrumentos durante la ejecución de la pieza sino irlos adaptando a las variaciones de los demás músicos. En eso radica parte de su grandeza, es la misma manera con la que se interpreta nuestra vida.

 

 

 

Y un poema: Old Men de Ogden Nash. Una niña,  con su voz infantil, con su capacidad de leer recién estrenada, recita una poesía escrita en un vagón del metro de Nueva York. Nadie le presta atención, ni tan siquiera se dan cuenta de lo que está diciendo:

 

 

VIEJOS

 

La gente espera que los viejos se mueran,

nadie en realidad lleva luto por los viejos.

Los viejos son diferentes. La gente los mira

con ojos que se preguntan cuándo…

La gente los observa con impávidos ojos,

pero los viejos saben cuando un viejo se muere.

 

 

OLD MEN

 

People expect old men to die,

They do not really mourn old men.

Old men are different. People look

At them with eyes that wonder when…

People watch with unshocked eyes;

But old men know when an old man dies.

Ogden Nash (1902-1971)

1322751991_0

Eso de que segunda partes nunca fueron buenas no es siempre verdad.