LA LINEA QUE SE FORMA ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO

          Arropado en una manta, algo pequeño se mueve y lloriquea. Es mi hermana. La tiene mi madre entre sus brazos y la mece. Yo las miro y lloriqueo aún más fuerte para que mamá me haga caso, pero ella junta los labios, se pone un dedo delante de la boca y emite un sonido “chsss” señalándome la puerta. Me voy, dejo de llorar, lo entiendo enseguida: mamá ya no me quiere.

         Abandono el compartimiento del tren con dificultad, separando la puerta corredera desde abajo,  el único sitio a donde me llegan las manos, y salgo al pasillo. Tengo que mirar a lo alto para ver la cara de la gente porque soy invisible para todos los que no miran al suelo. Mi madre me acaba de expulsar de su lado convirtiendo mis plumas de ave del paraíso en las de un gorrión normal, en una niña pájaro abandonada más. En aquel momento no me doy cuenta de que el tren corre, de que se va alejando de casa separándome de mi tía, que sí me quiere sólo a mí, de las piedras de mi ciudad, de la niña con mamá única que allí había sido. No entiendo que nos vamos para siempre a otro sitio más frío y más grande, que no volveremos. No lo entiendo, pero lo sé.  

         Mamá está fuera mirando por la ventana del tren con papá y una señora. La niña bebé está sola durmiendo en un capazo dentro del compartimiento, ya no llora y me dejan que pase a verla, pero sólo un momentito, ¡chsss!, sin hacer ruido, despacio, no la toques…   

         Es fea y pequeña, pero la noto extraña, tiene la cara hinchada, muy roja, casi azul, parece que quiere llorar, pero no puede, yo también quiero gritar y avisar a mamá, pero no lo hago, algo me dice que tengo que pedir ayuda, de prisa, de prisa, pero me convierto en piedra, miro su cara y su lengua ya casi negra y no digo nada. Voy a fuera con mamá y los demás, ellos siguen tranquilos mirando por la ventana la línea que se forma entre la tierra y el cielo. Levanto las manos para que alguien me aúpe. No digo nada. Me asomo por la ventana y el aire fresco me revuelve el pelo. Mete la cabeza, mete la cabeza, dice mamá. Meto la cabeza, pero algo de mí se queda fuera para siempre.

niña tren (2)

PETER HUJAR. A LA VELOCIDAD DE LA VIDA O EL TIEMPO CONGELADO

Ésta es la primera vez que las fotografías de Peter Hujar (Trenton, 1934-Nueva York, 1987) salen de la Morgan Library & Museum de Nueva York para mostrase al público de una manera itinerante, y lo hacen en la Fundación Maphre de Barcelona.

Es una exposición cuyo recorrido corresponde a los deseos y a la personalidad de su autor porque las fotografías no siguen ningún orden cronológico ni temático, sino que están agrupadas en  “yuxtaposiciones enérgicas”, en asociaciones que reflejan su manera de ver el mundo y sus preocupaciones.

Peter Hujar era un artesano del retrato, no sólo por trabajar a la perfección los contrastes del blanco y negro, como en esta foto en donde congela el tiempo en el juego de una niña blanca en un sillón blanco. Es artesano, también, por revelar e imprimir él mismo todos sus negativos con precisión y esmero de alquimista.

hujar niña

Por poder crear esa atmósfera intima capaz de establecer un triángulo mágico entre personaje, fotógrafo y espectador.

hujar bebe Como en esta foto, en la que podemos notar la ternura en las manos que sostienen al bebé, palpar la rugosidad de su ropita, sentir la emoción, o quizás el frío, al percibir la piel de gallina del pecho de su madre. 

Empieza trabajando como fotógrafo de moda a finales de los años 60 y principios de los 70, pero “eso no era para mi”, según sus propias palabras. Recibe clases magistrales de Richard Avedon quien le ofrece trabajo y colaboración, pero lo no acepta porque una de sus prioridades era la libertad. Se vincula a los movimientos de liberación homosexual de Nueva York y a la contracultura retratando artistas y escritores como Andy Warhol , Susan Sontang o estrellas famosas como la musa transexual Candy Darling.

candy darling

Y lo hace en su lecho de muerte, glamurosa y coqueta, como había sido siempre, pero sin ocultar los elementos que denotan que está en el hospital, porque lo que siempre priorizaba era la verdad. Candy murió días después de un linfoma.

hujar condesa

La de esta marquesa que le acogió en su casa tras su viaje a Italia después de  haber ganado una beca Fulbright. Transmitiendo su aspecto severo, altivo, casi masculino, con la expresión de quien consigue todo cuanto quiere, ayudado por la imagen de su castillo al fondo. 

hujar salto

Y éste es uno de sus autorretratos. Éste es él, con un gesto con el que parece saludar, pero con el resto del cuerpo a punto de salir corriendo.

Peter Hujar murió a los 53 años en Nueva York a causa del Sida . En sus últimas horas pidió a su amigo y ex-amante David Wojnarowict que filmara su muerte con una cámara de super8 y que tomara fotos de 23 partes de su cuerpo una vez hubiera fallecido. Nadie supo nunca el porqué de aquel número.

 

¿A ESTAS ALTURAS, POR QUIÉN, A QUIÉN HABLO?

La buena poesía consigue poner en palabras lo más profundo del sentimiento, lo que uno siente y no sabe decir. No se necesita entender, pasa y ya está.

Descubrí hace poco a Kathleen Raine (Londres, 1908-Londres, 2003). Poeta sencilla, lacónica, sin artificios rimbombantes, una creadora que se aleja de las modas y del positivismo del siglo XX. Decía que la literatura no debía ser objeto de estudio en la universidad, sino parte de la vida de cualquier persona. Entendía el arte y la poesía como una necesidad vital con un gran poder para educar y sanar, pura espiritualidad, el “Anima mundi”.

Podría mencionar su extensa obra poética, autobiográfica, su conocimiento sobre  Blake y Yeats, pero creo que es mejor compartir este fragmento de un poema que me atrapó e hice mio desde sus primeras palabras.

¿A estas alturas, por quién,

a quién hablo? ¿Por el viejo, por el joven,

o por nadie? A ninguno

de ellos: desde el eterno al no nacido, al imperecedero

hablo, yo, que estoy sola

en un tiempo y un lugar donde nadie

me encontrará, yo, que ya no estoy aquí,

cuando tú, quienquiera que seas,

viejo, joven, a medio camino por la vida

estés conmigo en este no lugar, en este no tiempo

infinito, donde cada uno es, quien un instante aguanta,

como yo ahora en tu corazón, el orbe.

Igual que tú soy

cáliz  de corazón, lleno un instante

de océano y aire y luz,

este cuerpo, este cáliz que se desborda

con la Presencia única, se irá,

disuelto una vez más, y una vez más y una vez más

gota en el océano,

será uno contigo, nunca más

esta mujer cuya mano escribe palabras no mías,

legadas por la multitud de los que una vez vivieron,

aquellos que conocían, amaban, comprendían y nombraban

saberes transmitidos

a los que han de llegar, cuyos rostros no veré,

y, sin embargo, al tiempo que escribo estas palabras, soy ya uno con ellos.

(Testimonio)

Raine Raine mayor

PARA LOS DIOSES DE LA PRIMAVERA. Música con instrumentos precolombinos

El sonido de la caracola, del tambor, de la ocarina en la música aborigen es mágico. Es un regalo a los dioses de la primavera y de la vegetación, el encuentro entre el universo y la tierra, el sol y la luna; es el caminar de las deidades de la fertilidad para despertar en sus vientres las semillas de la naturaleza y de los hombres.

Es la memoria viva de los pueblos que recoge la herencia de todas las generaciones precedentes, que atraviesa el tiempo con sus símbolos y nos regala sus ritos de caza y de curación. Es el lenguaje de los espíritus protectores y maléficos  que juntos concilian las fuerzas opuestas y así consiguen el equilibrio de la vida.

Esa música imita la voz de los animales a través de instrumentos que no han variado nada con el tiempo, susurra al hombre la comunión con lo intangible y ayuda a los difuntos a entrar en el otro mundo.

Estos sonidos relatan la historia de las migraciones de los pueblos, de las guerras y de los pactos entre ellos para no olvidar y así no repetir, pero también para mantener viva la memoria de los hombres y de los dioses.

Se le canta y se le danza al sol, a la abuela luna, a la madre tierra, al espíritu del viento, a los seres de la naturaleza.

Tezkatlipokas son los dioses hacedores del universo, significa espejo negro humeante, porque el color negro es el motor inmóvil que entra en funcionamiento cuando la tierra duerme, cuando reposa y se enfría.

TEZKA

Es la memoria genética, la encargada del resurgimiento de todos los seres vivientes de la tierra. Es la primavera. 

 

 

LAS FIGURAS DE CHLADNI. El sonido puede verse

“Si quieres encontrar los secretos del Universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración”. Nikola Tesla.

El experimento es muy sencillo. Se trata de fijar una lámina metálica por el centro encima de un vibrador de tono y espolvorear arena o sal encima de ella. Luego ir modificando la intensidad para producir ondas sonoras en la placa lo cual provoca vibraciones. Lo que se ocurre es asombroso. Aparecen dibujos geométricos, simétricos, figuras fractales siempre diferentes las unas de las otras que van variando según la intensidad del sonido.

“La música es el alma de la geometría”. Paul Claudel.

Éste es uno de los experimentos clásicos de la acústica. Se remonta a 1787, cuando Ernst Chladni estudió el fenómeno de la resonancia. Entonces no había generadores de frecuencias, así que el físico alemán hizo vibrar la placa metálica con las cuerdas de un violín.

 Chladni, considerado el padre de la acústica, se ganó la admiración de Napoleón Bonaparte cuando, en 1808, realizó una demostración de su experimento en la Academia de Ciencias de París.  En su honor , tales formas se llaman figuras de Chladni.

Napoleón al verlo exclamó:”El sonido puede verse”.

 

Y si eso pasa con las partículas de arena o de sal, qué no pasará en nosotros  al oír música o al someternos a una vibración tan poderosa y constante como la del corazón de nuestra madre cuando nos formamos en su vientre. 

Venas del cuerpo humano

Venas y arterias de una mano.

LA FLOR CAÍDA NO VUELVE A LA PLANTA

Dos muchachas están sentadas en la arena amarilla y caliente de la playa. Cerca se ve el mar, un mar tranquilo, pero negro.

Una viste falda de flores, blusón blanco y lleva un lazo que recoge su melena con una flor prendida en ella. No mira al mar, no se atreve, mira al suelo. Está semi tendida, lángida, quizás triste, porque sabe que el tiempo de las flores y de la falda roja se acaba.

La otra está sentada. Viste una bata rosa que la tapa totalmente, parece un uniforme, quizás ha empezado a ir a la escuela de las misiones. No, la han obligado a trabajar, los extranjeros que han venido a la isla dicen que se ha de mirar hacia el futuro, ella, de soslayo y con desconfianza, mira hacia delante, pero no sabe ni le importa lo que significa futuro. Sus manos a partir de ahora solo le servirán para trabajar, no para apoyarse. Con delicadeza retiene en ellas un resto seco de lo que un día fue hierba exuberante y verde, la tendrá que trenzar para construir un cesto, mil cestos.

En la arena, frente a ellas, hay dos formas confusas, una espiral que quizás es un dibujo o una cuerda,  y una cuadrangular que parece una caja o una pastilla de jabón. Pero formando un triángulo con esos objetos hay algo que no admite duda.

Es una flor. La flor caída que nunca volverá a la planta. 

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“Mujeres en la playa de Tahiti” (1891, óleo sobre lienzo, 69 x 91 cm, Museo d’Orsay, París). Paul Gauguin.

 

HIPNOTIZAR TIBURONES

No hace falta que mires fijamente, tan sólo déjate llevar por las imágenes y la música.

Da que pensar. Sientes cómo los dos seres confían totalmente el uno en el otro, cómo se entregan de la misma manera porque saben que en esa confianza no existe el peligro.

Lo hace una mujer, aunque eso no creo que importe demasiado.

He visto este vídeo muchas veces, y no sé bien por qué, pero siempre me emociona. Qué maravilloso sería poder conectar así con todo lo que nos rodea. 

 

 

 

FÍSICA Y METAFÍSICA DE LA PINTURA. L.CATTIAUX. “El arte es mágico o no es”

“Este libro es inútil, pues si no habéis descubierto el Arte en vosotros mismos, nadie os lo hará conocer desde fuera”.

Louis Cattiaux (Valenciennes, 1904- París, 1953)  fue un pintor, poeta y escritor francés. Conocido sobre todo por  El mensaje reencontrado, un libro que transmite la tradición enseñada por los sabios de todos los tiempos.

En Física y Metafísica de la Pintura expone tanto los procedimientos pictóricos como lo que es y significa el Arte en su total expresión.

Que mejor que presentarlo con alguna de sus reflexiones:

“Hay que trabajar mucho tiempo sobre una misma obra, pero sin esfuerzo, sin aburrimiento, sin trabajo en suma, y tal como dice Paul Valéry: Se ha de mantener el esfuerzo hasta que el trabajo haya borrado las huellas del trabajo”.

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“El artista sólo conoce el cielo y la tierra; la ciencia, la moral y la política de los hombres le aburren y le matan”.

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“El libro más bello, el cuadro más afortunado, la obra más profunda, no son los que afirman sino, más bien, los que sugieren. En efecto, es imposible comunicar un sentimiento de arte si no es por la sugestión, que permite un trabajo de reconstitución personal y duradero”.

 “El arte es mágico o no es”.

 

 

 

LA NOVENA OLA

 

Para muchos “La novena ola” de Iván Aivazovsky ( 1850 ) es la pintura más bella de Rusia. Se encuentra en el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo.

Recuerda a las pinturas del romanticismo francés, a “La balsa de la Medusa” de Géricault (1819), por el mar embravecido, por la lucha por la supervivencia cuando los elementos están en contra. Pero en ésta última gana la historia, los personajes, el dramatismo de lo que están a punto de vivir, de la decisión que han de tomar. También hay una ola que amenaza, pero importan ellos mucho más que el mar.

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En “La novena ola” de Aivazovsky el mar lo es todo. Con solo verlo marea, si te entregas a él notas como subes y bajas como los diminutos hombres que están en él. Te has de aferrar a la realidad, a la seguridad del suelo que pisas para no dejarte llevar a merced de las olas.

Dicen que pintaba usando sólo la imaginación y su memoria visual, que nunca copiaba ni tenía modelos. Pensaba que era imposible captar el movimiento de los elementos sólo con el pincel, confiaba más en sus sensaciones, en lo que el tema provocaba en él.

En esta pintura no está anocheciendo como en la de Géricault, el cielo está rojizo y en él hay un sol ígneo, pero naciente, que permite una esperanza y quizás la salvación. De ahí el título.

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Según la tradición marinera la novena ola es la más peligrosa e imprevisible de la tormenta, pero si se supera se puede considerar el peligro superado.

 

 

 

CARPE DIEM, quam minimum credula postrero

Aprovecha el día, no confíes en el mañana.

Horacio, el poeta  latino del siglo l a.c., dedicó este poema a Leocónoe, una de las hijas del dios Neptuno en la mitología romana.

Son versos bellísimos que hacen reflexionar, pero que no transmiten tristeza porque son positivos y profundamente prácticos. En el fondo tranquilizan, no descubren nada terrible, uno ya sabe que va a morir, simplemente animan a  vivir mejor:

ODA XI

No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a ti y a mi, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos escollos.
Sé prudente, filtra el vino
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día. Captúralo.
No te fíes del incierto mañana.

 

cancu-belleza

Carpe Diem, Memento mori.

(Vive el día, recuerda que vas a morir).